Luis Tosar y Claudia Salas protagonizan esta serie dramática de Netflix que gira en torno a una banda neonazi y se estrena el 6 de febrero
27 ene 2026 . Actualizado a las 19:35 h.Unos cuartos de final de la Champions en el Bernabéu son el detonante de la tragedia con la que arranca Salvador, una trepidante serie dramática creada para Netflix por Aitor Gabilondo y dirigida por Daniel Calparsoro que escarba en la raíz de la eclosión del extremismo radical. Una pelea entre grupos ultras del Real Madrid y el Marsella sacude la vida de Salvador, un conductor de ambulancias encarnado por Luis Tosar que descubre de la forma más violenta posible que su hija, Milena, forma parte del grupo neonazi White Souls. En las filas de la banda está también Julia, encarnada por Claudia Salas. Ambos actores presentaron juntos esta serie, que llega a Netflix el 6 de febrero.
Tosar, reciente ganador de la Medalla de Oro al Mérito en Bellas Artes 2025, se mete en la piel de un hombre que arrastra como una losa su pasado como ludópata, alcohólico y médico y se ve empujado hasta el fondo del mundo de las bandas en su intento por descubrir quién mató a su hija. En Salvador, lo mueve el interés «por conocer realidades que son completamente ajenas a uno». «Se trata de mostrar un mapa y poner las herramientas al espectador para que, más allá de la noticia de cómo se ha ido transformando la realidad y cómo el auge de los grupos ultras y neonazis se ha convertido en una cosa muy patente, ofrecer elementos de análisis de por qué hemos llegado a este punto», afirma el actor lucense.
Asegura que la ficción es el mejor vehículo para que «el espectador logre entrar en ese mundo con la idea de reflexión y de debate y no desde la trinchera, desde la decisión ya tomada o de una posición inamovible». «Es interesante para mí saber qué está pasando con esto, porque quizá pueda hacer algo al respecto, contribuir al diálogo para que no ocurra, para que el miedo al extraño no se extienda como un cáncer imparable, para que la convivencia puede ser algo mínimamente posible —apunta Tosar—. Esta es una sociedad que está casi en permanente hostilidad hacia el otro en cuanto detectamos que no piensa exactamente igual, nos hemos vuelto tan intransigentes que es muy difícil que el espacio de diálogo se produzca. Salvador surgió con la idea de diseccionar esta situación y contribuir a que se entienda».
Para Claudia Salas, adentrarse en esta trama ha sido «un viaje muy gratificante» que le ha permitido formar «parte de una temática social actual». «Ambos personajes son ajenos a nosotros, pero es un trabajo interesante de acercamiento a otras realidades muy diferentes donde no podía entrar en juego ningún tipo de juicio», subraya la actriz de series como Élite y Furia.
De su personaje, Salvador, subraya Tosar que «está aquejado, por un lado, de una culpa terrible, pero también de una tremenda curiosidad por saber qué puede haber pasado para que su propia hija haya acabado en un grupo neonazi. Y para él Julia es un asidero para llegar a comprender ciertas cosas, que tienen mucho más que ver con él que con ella misma». Afirma el intérprete gallego que uno de los grandes temas que se ponen sobre la mesa con esta serie son las claves de la captación: «Qué ha pasado con las generaciones como la mía, con este despiste por el que nos hemos dejado llevar y que ha producido finalmente estos lodos. Hay muchos niños muy desubicados. Tienen que tener un efecto reactivo hacia sus padres, porque eso es generacional y ha sido así toda la vida. La adolescencia es un momento muy complejo. Pero ahora, con la era digital y las redes sociales, tienen muchos abismos en los que caer que son increíblemente accesibles. Y esa es una batalla en la que nosotros nos hemos despistado mucho. Somos muy analógicos, no hemos logrado ponernos al día y nos ganan por goleada».
Sin posibilidad de redención, su personaje «intenta encontrar respuesta, entender qué mecanismos activó para que todo esto se fuera al carajo. Y ahí empieza a encontrar a gente con realidades muy diversas. Y, por suerte, también se encuentra al personaje de Julia, que, de alguna manera, es casi su único asidero y un camino de luz para él».
Claudia Salas destaca los motivos que han llevado a su personaje a elegir su camino en los White Souls. «La mueve el odio y la rabia de no haberse visto sostenida por su círculo a priori más seguro y más cercano ante una situación vulnerable. Es una chica muy desorientada, que rechaza su origen y de dónde viene. Entonces, el hueco que estaba vacío es ocupado por otras personas y ella ha entrado a este sitio hasta la cocina. Creo que es importante decir de ella que es madre y que eso la mantiene muy en la tierra y la dota de mucha humanidad. Si no hubiera sido madre sería igual de humana, nos puede pasar a cualquiera, pero ese es un condicionante que la ayuda a encontrar el camino», afirma. Un aspecto que le gusta de la serie es que no es el hombre quien salva a la mujer, sino que «Salvador le ofrece un lugar y ella decide voluntariamente ir hacia ahí». «Al final Salvador es una serie de relación, de profundidad de personajes, de un grupo en concreto que te está contando su realidad, pero también te está dejando este lugar al debate y la reflexión. Nosotros hemos vivido así el viaje a la hora de abordar este proyecto y creo que eso va a pasar también en el espectador. Ese es el cometido», afirma Claudia Salas.
Tanto Milena, la hija de Salvador, como Julia son dos jóvenes que, cada una con sus razones, han optado por vivir de acuerdo con valores radicalmente opuestos a los que sus padres esperaban. «Son personas abandonadas y buscan recursos como pueden», dice Tosar.
La visión de Calparsoro logra exponer esta mirada hacia los grupos ultra como un thriller de acción donde no se toma partido. «Creo que el gran acierto de la serie es ser valiente en ese sentido para que no se convierta en un ideario panfletario. Sería muy maniqueo hacerlo desde ese lugar», afirma el protagonista.
Precisamente «está denunciando a una organización que sí toma una ideología por bandera y adoctrina, instrumentaliza, controla, coacciona... Devolverlo con la misma moneda habría sido un error. El acierto es contar esto para dar lugar a la reflexión y al debate sin un juicio», opina la actriz.
Claudia Salas y Luis Tosar confiesan estar encantados de haber trabajado el uno con el otro. «Para mí ha sido un sueño trabajar con Luis. Lo admiraba desde que empecé en esta profesión y verlo en el set, con su profesionalidad, su carisma, su compañerismo con todos los departamentos técnicos, artísticos, su experiencia vital que mana por los poros, para mí ha sido una masterclass», afirma la actriz. De ella asegura el intérprete gallego, presentador de la próxima ceremonia de los premios Goya: «La adoro. Me parece una increíble actriz, una compañera súper generosa en el set, una profesional súper atenta a todo y de cada uno de los que estamos en el set, del primero al último del equipo. Eso para mí es una marca de agua en la gente. Es súper inspirador verla, porque hace cosas maravillosas en escena».