Seiscientos docentes corregirán unos 70.000 exámenes de la selectividad

Los ejercicios estarán guardados en la sede de la CIUG hasta mañana, que se repartirán entre los correctores

Los presidentes de las comisines entregaron ayer los exámenes en la sede de la CIUG
Los presidentes de las comisines entregaron ayer los exámenes en la sede de la CIUG

santiago / la voz

Han sido tres días de nervios, pero ya está. La selectividad ha terminado. Acabó con Platón, Goya, la tectónica de placas y un poco de genética. Durante estos tres días, los más de 11.400 estudiantes convocados han completado unos 70.000 cuadernos de respuestas, que ayer volvieron a almacenarse en cajas para regresar al lugar del que salieron: la sede de la CIUG en Santiago.

Los presidentes de cada una de las comisiones se fueron acercando desde primera hora de la tarde a la Facultade de Dereito de Santiago para entregar los exámenes que han custodiado y que hasta mañana estarán guardados en la cámara de seguridad de la Comisión Interuniversitaria de Galicia. También se depositan otro tipo de materiales, como algún audio, y se da cuenta de las incidencias que ha podido haber durante estos tres días.

Los exámenes permanecerán en la CIUG durante poco tiempo. Mañana mismo volverán a salir del campus universitario compostelano. La Comisión Interuniversitaria los repartirá entre los 600 correctores que participan en esta selectividad. Prima el criterio de experiencia a la hora de escoger quién se encarga de puntuar los ejercicios. Ese, y el de implicación. La CIUG prefiere que hayan ejercido también de vocales de las comisiones -y hayan estado presentes durante los exámenes- e incluso que sean miembros de los grupos de trabajo que han diseñado los exámenes.

Buena parte de los 600 correctores se encargarán de las materias comunes, de las que los estudiantes se examinaron el martes. Hay alrededor de ochenta docentes para cada una de ellas: Lengua Española, Lengua Gallega, Historia e Inglés. Los docentes tienen un tope de exámenes que se pueden llevar, que se sitúa en los 150, por lo que corrigen una cifra que fluctúa entre los 130 y los 150 ejercicios.

Hay unos 80 correctores por cada una de las cuatro materias comunes En el caso de las asignaturas de modalidad y de opción con más matrícula -por ejemplo, Biología- hay alrededor de treinta correctores por cada una de ellas. Para las que tienen una tasa de matrícula mucho más modesta, como Dibujo Técnico o Latín, hay entre diez y quince correctores, mientras que para las minoritarias hay un par de docentes para la corrección (en el caso de Portugués) o uno solo para materias en las que la inscripción roza lo anecdótico, como Italiano o Alemán.

Todos cuentan con unas directrices de corrección, que además se van adaptando según las circunstancias. Puede ocurrir, por ejemplo, que un ejercicio haya sido mal enunciado y que se opte por dar la puntuación a aquellos que hayan realizado bien el planteamiento aunque no hallen el resultado.

El 22 de junio, las notas

El próximo viernes 22 será otro de los momentos clave del proceso, porque será el día en el que se harán públicas las notas de la prueba de acceso. El 25 los alumnos podrán comenzar a realizar su preinscripción en las carreras en las que están interesados. Podrán elegir cinco titulaciones -o hasta diez, si es la misma en distintos campus-. Es fundamental que las ordenen por estricto orden de preferencia.

Cómo corregir el examen de un alumno con TDAH o dislexia enfrenta al Valedor y la CIUG

Raúl C. tiene un trastorno por déficit de atención con hiperactividad que le dificulta en extremo escribir sin faltas de ortografía. Esta semana se examinó en la comisión específica para alumnos con necesidades educativas especiales de A Coruña y, al igual que J., que tiene dislexia, elogia el trato amable de los tres profesores que los atendieron, junto a otros 15 estudiantes, en un aula diferenciada. «Nos dieron 25 minutos más que al resto, pero en nuestros exámenes no van a poner la discapacidad que tenemos para que el corrector lo sepa, como recomendó la valedora do pobo», afirma Raúl, que se salta palabras y tildes y encuentra injusto que el profesor que corrija su examen no sepa del trastorno que explica los fallos.

El año pasado, la valedora, en respuesta a las quejas de varias familias, consideró «discriminatorio que as probas deste alumnado sexan corrixidas sen ter en conta a súa situación», que «debe ser coñecida e ponderada na fase de avaliación». Pero la CIUG interpreta lo contrario. «Una de las premisas del procedimiento es que todos los alumnos estén en igualdad en el momento de la corrección, sin ninguna anotación diferenciadora de las circunstancias particulares de cada uno», remarca Pedro Armas, vicepresidente de la CIUG, que detalla todas las adaptaciones que ofrecen para hacer el examen y la coherencia del criterio en todo el Estado. «Aunque no soy categórico, todo puede cambiar, hace cinco años ni siquiera teníamos comisiones especiales».

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