Cerebros en forma

La alimentación y el sueño, dos factores clave para enfrentarse a los exámenes finales

Comer chocolate reduce el nivel de estrés y libera endorfinas
Comer chocolate reduce el nivel de estrés y libera endorfinas

Son odiosos, estresantes y casi siempre demasiado largos. Y suelen coincidir con los días más calurosos de junio. Son los exámenes finales, esas pruebas escritas (o, lo que es peor, orales) a las que se deben de enfrentar los estudiantes en esta época. Hay que reconocer que al menos tienen una cosa buena: a veces representan la última oportunidad para salvar el curso.

También en estos días, en concreto hoy, mañana y pasado, les toca el turno a los chicos y chicas que estrenan la ABAU, o nueva prueba de evaluación del bachillerato para el acceso a la u. Aunque es muy parecida a la selectividad de toda la vida, con las novedades que introduce la Lomce, las dudas sin aclarar hasta última hora, la marcha atrás en algunas propuestas y las medidas transitorias… todos (profes y alumnos) han sufrido más que nunca la tensión de su preparación.

En todo caso, para enfrentarse a los exámenes finales en cualquier nivel educativo se recomiendan estas pautas:

  • Cubrir un calendario con los días de curso que quedan (¡poquísimos!), exámenes pendientes y número de horas que se va a dedicar cada jornada a las distintas materias. Por ejemplo, se puede marcar con color rojo los días que se va a preparar el examen de Sociales, con azul el de Matemáticas...
  • Estar muy atento a la última clase antes del examen. Es muy probable que el profesor dé pistas sobre las preguntas que va a poner en el examen o que insista en repasar tal o cual contenido. Seguro que cae.
  • Utilizar la técnica de hacer chuletas. Solo la técnica. Es decir, resumir y esquematizar al máximo la materia objeto de examen, seleccionando los contenidos fundamentales de cada tema y poniéndolos por escrito. Y luego, a memorizar las chuletas (y a dejarlas en casa el día del examen, para evitar tentaciones.)
  • Revisar modelos de exámenes que se hicieron a lo largo del curso o incluso años anteriores. Hay ciertas temas que siempre caen, año tras año, por lo que es una buena idea hablar con estudiantes de cursos superiores y conseguir exámenes de otros años si es que los han conservado.
  • Dejar un tiempo para repasar. Aunque estamos, como quien dice, en el tiempo de descuento, merece la pena incluir los repasos en todo este proceso. Si no se da este último paso, todo el esfuerzo habrá sido inútil.
  • Dormir lo suficiente. Es importante acostarse y levantarse más o menos a la misma hora y descansar unas ocho horas diarias. Es una época en la que no conviene trasnochar ni siquiera el fin de semana. Así que, incluso el día anterior al examen, hay que asegurarse al menos siete horas de descanso para organizar y asimilar bien todo lo que se ha estudiado. Y lo que no haya dado tiempo a estudiar... se deja así y se cruzan los dedos para que no caiga en el examen.
  • Alimentarse bien. Las patatas fritas, los sándwiches o las hamburguesas no representan la alimentación ideal para estos días de esfuerzo mental. La dieta debe ser equilibrada, rica en fósforo, calcio y vitaminas; y variada, a base de vegetales, pescado, carne, leche, huevos y fruta. Aunque no son imprescindibles, los suplementos vitamínicos vienen bien. Además, el efecto placebo es interesante.

Y en general, despedirse por unos días de los amigos, de las distracciones y de las redes sociales. O, al menos, mantenerlos a raya. Es un último esfuerzo del que puede depender un verano relajado y feliz... o todo lo contrario.

Si comes bien, te sentirás mejor

Para las épocas de máximo estrés intelectual, los expertos en nutrición aconsejan realizar 5 comidas ligeras a lo largo del día para mantener estable el flujo de energía. De esta forma, ni se pasa hambre ni se tiene la sensación de plenitud que impide la concentración. Desde casa, los padres pueden facilitar las cosas a su hijo ofreciéndole una alimentación sana y variada. El cuadro resume algunos de los productos básicos para la dieta del estudiante:

 PESCADO AZUL (Salmón, sardinas...): 

  • APORTAN: Muy ricos en vitamina A y ácidos grasos omega 3 (favorecen el procesamiento de la información)

  FRUTOS SECOS (Nueces, almendras, avellanas)

  • APORTAN: Ácidos grasos esenciales

 UVAS (Uvas y uvas pasas)

  • APORTAN: Contienen glucosa pura, una auténtica bomba de vitalidad para la mente. Las pasas, además, potencian la memoria

 LÁCTEOS (Leche, queso, yogur)

  • APORTAN: Además de calcio, aportan la cantidad óptima de nutrientes y vitaminas necesarios para el rendimiento intelectual

 VITAMINA C (Naranjas, kiwis, tomates, fresas...)

  • APORTAN: Es la vitamina más efectiva para reparar el desgaste físico y mental

 ALIMENTOS CON ALTO CONTENIDO EN ANTIOXIDANTES Y MAGNESIO (Plátanos, aguacates, huevos, verduras de hoja verde, arándanos…)

  • APORTAN: Aportan mucha energía y mejoran la concentración

 CHOCOLATE (Cualquier tipo de chocolate con alto porcentaje de cacao)

  • APORTAN: Reduce el nivel de estrés y libera endorfinas

Escuela de padres

? TEMA DEL MES: Cómo ayudarlos con los exámenes finales.

? ETAPA: Primaria y secundaria.

? EL DATO: La masa cerebral solo representa entre un 2 y un 3 % del peso corporal, pero consume hasta un 20 % de la energía que proporcionan los alimentos.

? COMPORTAMIENTOS QUE SE DEBEN EVITAR: Dormir menos de siete horas la noche anterior al examen, ir sin desayunar o tomar demasiadas bebidas excitantes.

? ALGUNAS CLAVES: Desayunar bien es imprescindible para un buen funcionamiento de la atención, la memoria y la claridad de ideas, aspectos fundamentales a la hora de enfrentarse a un examen.

? PARA SABER MÁS: «Prepara tu mente para los exámenes», escuela Aprende a Aprender de la web Eroski Consumer: https://goo.gl/z8BK2d

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