Una alumna de Vigo y otra de Ourense logran las mejores notas de selectividad
26 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Le faltó a Laura Barreiro una décima para rozar la perfección. Se quedó en el 9,9 en la fase general de la selectividad. Esta viguesa que estudia en el colegio Rosalía de Castro ostenta el flamante primer puesto en las pruebas de acceso a la universidad. La nota más baja que obtuvo fue un 9,75, y en contra de los tópicos, no tenía clara su vocación. Tuvo muchas dudas en bachillerato entre ciencias y letras y hasta hace un año no sabía qué estudiar. Se va a Madrid, a la Autónoma, a cursar Bioquímica, «pero me quedaría en Galicia si hubiera esta carrera».
Ve su futuro vinculado al mundo de la investigación, y ya si se trata de acotar, al campo de la neurobiología. Quizás no en España, eso sí. «Seguramente me tenga que ir fuera, a no ser que cambien mucho las cosas». La situación convulsa por la que atraviesa el mundo educativo sorprenden a esta joven de 17 años. «La verdad es que en España tenemos un gran problema con la educación, cambia un Gobierno y cambia la ley», dice. Actualmente rellena formularios de colegios mayores para empezar su vida universitaria en la capital de España. «Aunque conozco a gente en Madrid, voy sola, ya que mis amigas se quedan aquí. Estoy nerviosa, pero me apetece mucho esta nueva etapa», explica.
En la otra provincia del sur, Leticia Vázquez, estudiante del IES Blanco Amor de la capital ourensana, no tenía dudas de que aprobaría la selectividad, pero no sospechaba que su nota sería la segunda mejor de Galicia, nada menos que un 9.8. «No me esperaba tanto», aseguraba. Respecto al futuro, sabe que no tendrá problemas para escoger carrera, pero lo tiene claro. «Estudiaré Ingeniería Química en Santiago». Una universidad pública como destino para una estudiante que espera, ante todo, que su brillante nota se interprete como un mensaje. «Espero que esto sirva para reivindicar la pública. Siempre se habla de la fama de los colegios privados, pero la realidad y los resultados demuestran que en los institutos públicos hay muy buenos profesores y una gran calidad».
Tras un curso muy agitado, confiesa que ella también participó en las protestas contra la Lomce, incluso dando charlas a sus compañeros, porque no cree que los cambios que propone sean para mejor. «Es necesario que la educación pública lo sea de verdad», reclama.