Un cerdo no engorda por pesarlo

Jesús Merino OPINIÓN

SELECTIVIDAD

Como sé que los lectores de este medio son gente ilustrada, me apresuro a confesar que este título lo he robado de un artículo escrito por un prestigioso consultor de educación llamado Richard Gerver. En él reflexiona sobre la nueva ley de educación, una de cuyas medidas más destacadas es el aumento de evaluaciones externas. Nos dicen que las reválidas, pruebas de nivel o como se llamen, mejorarán de modo notable nuestro nivel educativo. Si fuera así de simple? Si el cerdo engordara por el hecho de pesarlo?

La inminente prueba de selectividad es una evaluación externa. ¿Para qué sirve? Parece obvio que para seleccionar a los mejores alumnos. Vale. Estadísticamente, alcanzan las mejores calificaciones quienes ya las habían alcanzado en bachiller, así que no parece que hayamos ganado mucho. Lo significativo, como en casi todo, son los criterios. ¿Cuáles son los que nos permiten detectar a los mejores alumnos? ¿Mejores en qué?

No seré yo quien niegue la importancia de la evaluación, pero a lo mejor hay que poner el énfasis en diseñar primero un buen sistema educativo y después nos plantearemos de qué manera podemos pedirle cuentas. Si solo hacemos hincapié en la prueba, me temo que habremos empezado una vez más la casa por el tejado. Y el cerdo seguirá sin engordar.