La obsesión por estar moreno ya tiene nombre. Se llama tanorexia. Algunos ya la han catalogado como una de las enfermedades del siglo XXI. Para otros se trata de un síndrome sin unas bases establecidas. Los afectados no acuden todavía a las consultas de dermatólogos y psicólogos, pero en los solarios cada vez reconocen más casos. La patología es muy simple. Tienen la sensación de que acaban de llegar a la playa. Siempre. Sea la estación que sea no se pierden una sesión de rayos uva. Igual que los anoréxicos se ven gordos, ellos se ven blancos. Aunque parezcan auténticos conguitos, para ellos nunca es suficiente. Ana Álvarez López (17 años) luce un bronceado caribeño, aunque suele tomar el sol en Samil. A primera vista podría levantar sospechas, pero, afortunadamente para ella, no pertenece a esta legión de esclavos de la piel. «Me gusta mucho la playa y estar muy morena, pero no soy una tanoréxica», afirma categóricamente y ante la mirada cómplice de su madre.
-¿Lo pasa bien en la playa?
-Sí, ocupa un lugar importante para mi tiempo de ocio. Además me encanta estar morena. -Este verano lo habrá disfrutado. -Sí, hizo mucho sol e incluso ahora en septiembre, por lo que quiero aprovechar estos días de calor. También el agua está más limpia que otros años. -¿Acude a diario? -Voy, prácticamente, todos los fines de semana, pero a diario muy pocas veces. También acudo a un gimnasio para estar en forma. -¿Y sin sombrilla? -(Sonríe). Eso siempre. Tampoco utilizo gafas. -¿No teme que le pueda hacer daño el sol? -No, porque uso una crema de fuerte protección. -¿Se ve morena? -Hay veces que no tengo esa sensación, incluso discuto con mis padres y con las amigas. -¿Tienta a la taronexia? -He oído hablar de esa enfermedad, pero no me afecta. Yo puedo estar cinco horas seguidas tomando el sol, pero solo en el verano. Mi preferencia por el moreno se debe a que es el color natural de mi piel y, como no me gusta maquillarme, me va bien. No se trata de una obsesión. Además, en mi caso, no frecuento el solario, porque envejece la piel. -¿Con quién suele venir? -Con mi madre, mi hermana y las amistades. -¿A qué se dedica? -Voy a comenzar la carrera de Derecho aquí en Vigo. -¿Sacó buena nota en la selectividad? -Hice una media de notable. -¿La convirtió el sol en una lumbrera? -(Risas). Los estudios se me dan bien y espero defenderme con el Derecho.