Entre los próximos 16 y 18 de septiembre se celebrará la convocatoria de septiembre de los exámenes de selectividad para el acceso a la universidad. Hasta el día 8 de octubre no se habrá completado el proceso de corrección definitiva. En ese momento, el curso universitario de las carreras que se acojan al nuevo calendario habrán comenzado más de dos semanas antes. Eso obligará a muchos alumnos a empezar a ir a clase sin conocer antes si están admitidos en la titulación en la cual aspiran a entrar. También podrán optar por empezar a ir a clase un mes después de que se hayan iniciado las clases.
El debate está sobre la mesa. La reforma que supone implantar un nuevo calendario deberá ir de la mano de una reforma del ritmo académico del bachillerato y de las pruebas de aptitud para el acceso a la universidad (las PAAU). Sin esa reforma acompasada, las disfunciones del nuevo calendario que quieren las universidades serán evidentes.