«Lo que más cuesta es decirle a tus amigas que se vayan de tu casa porque te llega la hora de estudio»

La Voz

SELECTIVIDAD

La pontevedresa Cynthia Leirós se prepara en una academia de Sanxenxo para hacer frente a la selectividad en el mes de septiembre. Al centro acude a reforzar las asignaturas de Inglés y Matemáticas. «En julio iba a una en Pontevedra, pero me pasé a esta porque tardaba mucho en llegar desde la casa de veraneo», explica.

Su nueva aula está apenas a veinte metros de la playa de A Panadeira, pero que lleva bien lo de ir a clase. «Se puede disfrutar también del verano aunque tengas que estudiar», asegura. «Igual es que ya estoy acostumbrada». «Tengo clase de once de la mañana a una, y luego estudio por la tarde un par de horas, normalmente de cuatro a siete y media, aunque no siempre a esas horas fijas».

En el mes de julio, Cynthia solía ir a tomar algo por la noche hasta las tres de la mañana, pero en agosto ha interrumpido ya las salidas nocturnas, ante la proximidad de la fecha de los exámenes. «Lo que más cuesta es decirle a tus amigas que se vayan de tu casa porque te llega la hora de estudio y tienes que dejar de hacer lo que estabas haciendo y coger los apuntes», asegura la estudiante.

Al menos, sus amigas, le animan a cumplir con su deber y no se meten con ella porque tenga que encerrarse a estudiar de vez en cuando. «Ninguna de mis amigas suspendió selectivo; unas aprobaron y otras han cateado en bachillerato. Todas me animan, las que pasaron me dicen que me esperan y las otras que nos vemos el año siguiente».