13 LÍNEAS | O |
08 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.HACE algunos días, con motivo de la euforia post selectividad, -porque es sabido que este año la promoción de ingreso a la universidad será muy nutrida-, un padre echaba cuentas sobre los dineros que deberá remesar todos los meses para costear la carrera de su hijo. Y eran bastantes los euros. Su contertulio le espetó que, cocinando y limpiando un poco el chaval, la cuenta se reduciría bastante. Pero el celoso padre no está de acuerdo. Al parecer, él no está dispuesto a que su hijo «pierda el tiempo» fregando y cocinando. He ahí la universidad de la vida, que dejará esas labores para chachas, madres y esposas. Como antaño. Penosa educación.