Y volvió a caer Descartes

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SUSANA BASTERRECHEA AL DÍA Más de mil estudiantes acuden a las pruebas sin posibilidades de acceso a la mitad de las carreras

19 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Sin novedad en el frente de la selectividad postvacacional. No hubo atascos en Alfonso Molina y los más de mil estudiantes que intentan superar hasta mañana las pruebas de acceso a la universidad llegaron puntuales a sus pupitres en los campus coruñeses. El ánimo, decaído. Saben desde hace días que las carreras más solicitadas ya no están a su alcance. Ni con buena nota. Entre nervios y ojeadas de última hora a los apuntes, saltó la sorpresa con el primer examen: Filosofía. Ningún alumno imaginaba que Descartes, el filósofo y matemático que solía quedarse en cama hasta bien entrado el día, se presentase ayer a las diez de la mañana sobre el papel. «No nos lo esperábamos porque cayó en junio», comentaba Paula. Con el francés fuera de las quinielas, la otra opción sólo pudo ser Nietzsche. «Es mala suerte», se quejaba Eduardo, que repite tras el intento fallido de junio. La primera jornada de exámenes llenó de jóvenes los pasillos de las facultades de Económicas, Informática, Derecho, Caminos y Arquitectura. Un total de 914 estudiantes de COU y otros 142 de Bachillerato Logse compartieron nervios con los ya universitarios, que también tenían asignaturas pendientes en septiembre. Las pruebas de Lengua Extranjera, Biología, Literatura Galega, Lingua Galega y Análisis de Texto transcurrieron «con normalidad», según los representantes de la Ciug. «Lo peor está por venir. Matemáticas es una cruz y siempre hay problemas porque algún ejercicio está mal planteado», explicaba Nuria, a punto de entrar en el examen de Inglés. Los 1.056 alumnos que se examinan en A Coruña, junto a los 4.052 convocados en el resto de Galicia, comparten la misma preocupación. Aunque aprueben no podrán matricularse en las carreras más jugosas. De las 121 titulaciones con límite de plaza que se imparten en las tres universidades gallegas, 55 ya están cerradas. «Sólo queda lo que nadie quiere», se lamenta Yago. Es la liquidación de la que puede ser la última selectividad.