VOX POPULI | O |
27 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.HACE TIEMPO llegué a la conclusión de que la rueda del mundo se mueve mediante unos mecanismos un poco extraños. Esto se basa en la teoría de que gracias a la patata que alguien trajo de América, el populacho, como diría Luis XVI, tuvo alimento para coger carrerilla y protagonizar la Revolución Francesa. Y todo gracias a los hidratos de carbono. Hay batallas que se empiezan como quien no quiere la cosa y acaban como el rosario de la aurora. Ayer en Teo, para variar, el pleno volvió a deparar demasiados sobresaltos. La patata de la discordia saltó del lugar más inesperado: el sillón de aquel que debe convertirse en garante de la legalidad, el secretario para más señas. Resulta extraño que a estas alturas de la película la ley sirva para escudar aquellas cosas que escapan a la raíz más elemental de la democracia. Que con la norma en la mano se pretenda cercenar el debate sirve, por desgracia, para que alguien piense que las leyes, como las patatas, están para que la plebe crea que es la rueda que mueve al mundo, o que simplemente no sirven absolutamente para nada. Peligroso es que en la ley se busque la trampa. Más peligroso es que se encuentre, sea o no cierto el hallazgo.