Somos tradición, somos Santiago

Jorge Riande

SANTIAGO CIUDAD

El comercio tradicional lleva años luchando contra la adversidad, contra la liberalización de los horarios comerciales y las consiguientes ventajas competitivas para las grandes superficies impuestas en los cambios normativos propugnados por nuestra clase política.

Formamos parte de nuestro modelo de convivencia, de nuestra cultura europea y somos el gran dinamizador de los centros urbanos de nuestros pueblos y ciudades. Con un servicio personalizado y directo, aportamos calidad de vida e importantes beneficios a la ciudadanía, que no quiere renunciar a ser algo más que meros consumidores.

A la vez, formamos parte de nuestro patrimonio cultural, social y empresarial. Creamos empleo estable y somos el sector donde encauzan su esfuerzo muchos hombres y mujeres que inician una actividad emprendedora.

Es capital autóctono, en muchos casos fruto del ahorro familiar, y el beneficio empresarial suele reinvertirse en nuestras ciudades. Por el contrario, el capital de las grandes cadenas, y de las operadoras on-line, suele ser foráneo y los beneficios cruzan fronteras en provecho de otros. Además somos garantes de la libre competencia y el control de los precios, al estar el comercio tradicional constituido por multitud de pequeñas empresas, unas cuatro mil en la ciudad de Santiago.

Con la justificación de la libertad de empresa y la libertad de elección del consumidor, se han venido adoptando medidas a favor de otros formatos, que han venido proliferando y transformando los hábitos del consumidor. Con esas enormes ventajas competitivas con que cuentan los grandes de la distribución, el comercio tradicional ha venido sufriendo importantes envites que ponen en peligro su supervivencia.

El Centro Comercial Abierto, y en concreto el de Compostela Monumental, es una fórmula que propicia la modernización del pequeño comercio y su viabilidad. Esta estructura comercial exige de un nuevo modelo de urbanismo comercial, de una mayor cultura asociativa entre comerciantes y mayores vínculos de colaboración con las distintas administraciones, y la utilización de nuevas tecnologías y de nuevos instrumentos financieros para mejorar nuestra competitividad comercial.

Es mucho el esfuerzo que Compostela Monumental y sus asociados vienen haciendo en defensa del pequeño comercio, en defensa del empleo y en defensa de la calidad de vida de todos nosotros. Al fin y al cabo, además de negocios tradicionales, somos santiagueses.