MESA CAMILLA

La Voz

SANTIAGO CIUDAD

CARLOS GARCÍA BAYÓN

05 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Salamanca es capital de la Cultura europea. En la Plaza Mayor expone Rodin todo su universo escultórico y El pensador meditando. La meditación y la musculatura le descienden a la escultura desde el frontal hasta el ápice de las extremidades. Todo piensa y es fortaleza en el arte de Rodin. Lo ecuacionaría después Dewey: «No se piensa con el cerebro sino con el organismo entero». Aunque no basta la inteligencia: se precisa esgrimirla con ironía y señorío. Y con sabor a tierra, a pueblo, a comerciante de fideos y a estación de ferrocarril. En la estación de Perpignan decía Dalí que estaba el centro del universo. Bueno, también estaba en el Aleph o mesa camilla de Piñeiro. Yo lo descubrí una tarde de visita a los manantiales vernáculos. ¿Y dónde está ahora la tal mesa camilla? Porque era como el mediodía de que habla el Deuteronomio: «Palparás el mediodía como palpa el ciego la oscuridad». La mesa camilla de Piñeiro podría presidir, si no la Plaza Mayor de Salamanca que entroniza Rodin, si la Plaza del Obradoiro, centro ecuménico, jacobeo y breogánico. Claro que habrá púberes canéforas con su vulgo errante, municipal y espeso opuestos porque ese centro urbano ya lo han dispuesto para el menhir de su personal escultura. ¡Puah! Hay gentes que tienen el cerebro, el sexo y hasta la mierda hechos un lío.