La junta directiva del equipo anfitrión repartió gratuitamente gorras y balones, y tampoco faltaron las bombas de palenque
10 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El primer asalto de la final de la Copa da Costa, en su edición 39, fue una auténtica fiesta del fútbol en el campo municipal As Redondas de Cabana. La directiva cabanesa repartió entre el millar de aficionados 1.000 gorras y 200 balones. Las autoridades no faltaron a la cita para dar solemnidad al encuentro. No obstante, al ambiente fes- tivo, en el que sonaron repetidas veces las bombas de palenque, faltó el invitado más importante en un encuentro, el gol. Tanto José Antonio Cambón, entrenador del Cabana, como José Francisco Capelo, del Xallas, no pararon un solo momento en sus banquillos. Gritos, correcciones a sus jugadores fueron habituales en ambos banquillos, máxime, cuando el resultado fue incierto hasta el pitido final. El trío arbitral realizó una la- bor impecable. Su salida del terreno de juego, tras una tarde soleada y en un campo en perfectas condiciones, fue premiada con una ovación por parte del respetable. La deportividad de los equipos durante los 90 minutos también fue digna de mención. Ahora falta el segundo y determinante encuentro. La cita será el domingo (18 horas) en el campo Fontela de Santa Comba. Tanto Xallas como Cabana parten de cero, por no marcaron.