Cuatro varones y veinte mujeres muestran en un curso de habilidades domésticas celebrado en la capital del Sar sus ganas por aprender tareas que no hacen a diario
27 mar 2009 . Actualizado a las 11:01 h.Plancha, costura y cocina para ellos y electricidad y bricolaje para ellas. El primer curso de habilidades domésticas para hombres y mujeres organizado por el Concello de Padrón, a través de las concejalías de Igualdade y Mujer así como del Centro de Información a Muller de la capital del Sar, concluyó en la tarde-noche del miércoles con una cena en la que ellos cocinaron para ellas un menú de despedida a base de ensaladas, salmón a la plancha y mousse de chocolate. Todo ello con un poquito de ayuda del maestro cocinero Bruno Millán, de Santiago, quien además de preparar los platos les enseñó a recoger los útiles que iban ensuciando.
El curso, que se celebró en tres sesiones (una teórica y dos prácticas) en la casa de cultura de Extramundi, tuvo más poder de convocatoria entre las mujeres que entre los hombres, de modo que asistieron en torno a 20 vecinas de Padrón y Rois y solamente cuatro varones. Entre estos últimos, estaba Jacobo Rodríguez Seoane, vecino de Santiago, que asistió al curso casi de casualidad ya que empezó llevando a su tía y acabó como alumno. Con 26 años, este joven asegura que no es un «experto» en la cocina aunque «me defiendo bien». Más desconocido le era el tema de la plancha de modo que asegura que «aprendí muchas cosas que, seguramente, algunas mujeres no sabían». Por cierto, ya puso en práctica sus conocimientos de plancha y, con buenos resultados, aunque eso sí «me lleva algo más de tiempo», asegura Jacobo Rodríguez.
Otro de los alumnos, Borja Carbajal Gorrita, un estudiante padronés de 21 años, reconoce que, de planchar, «no sabía nada» aunque el curso le ha valido para aprender algo y ahora solo le queda «ponerlo en práctica». Eso sí, no sabe cuando será ya que vive en casa de mamá y «por eso aún no lo hice». En cuanto a la cocina, «le doy como puedo», revela Borja.
En el otro extremo de la planta baja del centro cultural de Extramundi, un grupo numeroso de mujeres, en este caso con edades comprendidas entre los 40 y más de 70 años, aprendieron a hacer un mazo de madera para la carne, bajo las indicaciones de la profesora Clara Naseiro.