Petardito, la joven promesa del boxeo que dejó el fútbol y hoy sigue los pasos de su abuelo sobre el ring
PADRÓN
El padronés debutó en el 2024 y en noviembre del año pasado ganó el Open Futuros Campeones en Marín
27 ene 2026 . Actualizado a las 09:03 h.Aunque su abuelo paterno fue en su día boxeador y llegó a competir con la selección gallega en campeonatos nacionales, Nico Rodríguez Castiñeiras prefería sudar la camiseta en los campos de fútbol, como la mayor parte de los niños de su edad. Todo cambió en la pandemia, cuenta el padronés de 17 años: «Cando foi o do covid cerraron todo e, o primeiro que abriu, foi o ximnasio. O meu avó, José Joaquín, sempre contaba cousas do boxeo e entroume a curiosidade». En muy poco tiempo, su nieto pasó de debutar sobre el ring a convertirse en una de las jóvenes promesas del deporte. El pequeño de dos hermanos encontró en el gimnasio ABFitness, donde entrena el Boxing Club Padrón, un refugio en el cual reina el buen ambiente, destaca. Sergio Seco se convirtió en su entrenador desde el principio y descubrió así Nico una disciplina «moito máis dura co fútbol, na que hai que ter moita constancia. Non só se trata de adestrar no ximnasio, tamén hai que saír a correr para coller fondo e as baixadas de peso son duras».
Pasó del deporte en equipo a uno individual, en el que todo depende de él, no solo la victoria sino también su integridad. Asume que en el boxeo hay contacto físico y los riesgos que conlleva. Lo hace con valentía, la misma con la que se presenta con un alias osado como el que ha elegido, Petardito. «Todo saíu dunha broma. Un policía local que vén ao meu ximnasio botábame a culpa de que andaba a lanzar petardos en Pontecesures, onde teño amigos. Comentoullo ao meu adestrador e compincháronse entre os dous para poñerme este alcume», relata entre risas Nico, quien se declara inocente de la acusación de detonar material pirotécnico. Con este sobrenombre se plantó en su primer combate en el 2024, uno muy especial: la clásica velada de boxeo de la Pascua de Padrón. Se enfrentó a un chaval de Vilagarcía y ganó, ante la orgullosa mirada de su abuelo, un hombre de 70 años que sigue de cerca su carrera en el boxeo.
Este año disputará en abril su tercera velada en la Pascua, tras lograr en noviembre un título que avala su potencial, el del Open Futuros Campeones de Marín. Dice Nico que, junto con su croché de derecha, su mejor baza es la mentalidad: «Son moi cabezota. Non paro ata que consigo o que quero... pero, enriba do ring, hai que ter a cabeza fría e non deixarse levar polo momento. Non podes ir ao tolo, porque entón é cando recibes golpes». Lo más grave que le pasó en un combate fue acabar con la nariz sangrando y alguna pequeña microfisura en un entrenamiento. Esta parte es la que más preocupa a su madre, pero aun así va a verlo en todas las competiciones, confiesa un joven que cursa primero de Bachillerato en Valga. Eligió la rama de Ciencias puras. Quiere ser fisioterapeuta en un futuro, confirma un padronés inquieto al que le cuesta ser igual de constante en los estudios —especialmente en lo tocante al Inglés— que en el deporte. Suele entrenar una media de cuatro o cinco días a la semana y controlar el peso es otro de sus retos. Está en 70 kilos y quiere pelear en menos de 65, por lo que le tocará renunciar una temporada a hamburguesas y salsas, su debilidad: «Teño que privarme. A min gústame comer moito». Su objetivo, indica, «é pelexar unha vez, como mínimo, como profesional».