El barrendero se rebela

Uxía López Rodríguez
UXÍA LÓPEZ PADRÓN

PADRÓN

ANXO ABALO

Las hojas caídas en el paseo del Espolón desbordan en otoño al personal de limpieza de Padrón Una de las imágenes más hermosas que brinda Padrón en otoño es el paseo del Espolón cubierto por una alfombra de hojas caídas de los setenta árboles plataneros que, hasta finales de diciembre, no acaban de desnudarse. Es casi de postal. Pero, quizás, no opinen igual los encargados de barrer este paseo. Cuando faltan 33 días para que concluya la estación otoñal, están más que aburridos de recoger hojas, tarea que se complica los días de viento y lluvia, cuando quedan aplastadas y barrerlas es una acción de «rebentahomes». De hecho, podría ser más llevadera si los árboles fueran podados cuando toca.

17 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

Para los que gustan de esta estación, el paseo del Espolón de Padrón ofrece una imagen única, con su alfombra de hojas caídas por la que da gusto caminar. Para los barrenderos municipales es todo un «suplicio», un «rebentahomes». Y, visto así, no es para menos. A diario, uno de ellos dedica todo su turno, por ejemplo, de siete de la mañana a una de la tarde, a barrer este espacio y, la mayoría de las veces, no le da tiempo, por lo que debe acabar al día siguiente. No obstante, este trabajo no se ve, ya que las hojas no paran de caer; y no lo harán al menos hasta pasado el 20 de diciembre, tal y como destaca uno de estos trabajadores. Para más fastidio, los días de viento y lluvia, con el Espolón mojado, la tarea se dificulta muchísimo, ya que entonces es necesario echar mano de un rastrillo de puntas de acero para arrancar las hojas de la superficie y juntarlas antes de recogerlas y depositarlas en un contenedor de basura. En estos días de temporal, es frecuente que personal de la cuadrilla municipal de obras ayude en la limpieza del Espolón. Pero una vez acabada la época de deshoje, viene otra peor, al menos para los que gustan de caminar por esta pasarela natural de casi 250 metros de largo: los días en los que el Espolón se llena de ramas secas de los plataneros y el paseo diario puede resultar a veces peligroso. Tampoco es mucho más fácil para los funcionarios de la limpieza, aunque las ramas secas son mejores de recoger. Tal hojarasca de otoño se produce también, aunque en menor medida, en el campo do Souto, plantado con árboles plataneros aunque muchos menos en número. Además, se podan con frecuencia.