Destaca el entorno natural del encuentro entre ambos cauces fluviales
08 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Aclaración inicial: nada que ver con la palabra malsonante. El río Cabrón, que recorre una parte de la comarca compostelana (hay otro homónimo mucho más pequeño por tierras de Oroso y varios por España adelante), tampoco hace referencia al macho cabrío, sino que su nombre deriva del indoeuropeo kar. Y kar define un lugar pedregoso, según Fernando Cabeza Quiles, que es el mayor experto vivo en lo que se refiere al origen de los topónimos gallegos. El nacimiento de este Cabrón se fija en Mesón do Vento.
Pero no es ese nacimiento el que posee encanto, sino su desembocadura en el Lengüelle, a su vez afluente del Tambre al que rinde sus aguas en las cercanías de Sigüeiro. Ahí, en el final, ese humilde río de sonoro topónimo ya muestra un respetable caudal gracias a que recibe las aguas del Rego do Valado no muy lejos del final. Incluso con la sequía de este verano corrían aquellas con cierta alegría, aunque a uno y otro lado se veían zonas que en invierno están encharcadas y en esos momentos distaban mucho de estarlo. Claro que quién lo diría, porque con la que está cayendo aquello parece más una laguna que otra cosa, desbordadas las riberas.
La referencia es la aldea de Fosado, en cuyas cercanías se construyó la nueva estación de tren, vecina de Baldomar (o sea, vecina de los terrenos que pertenecieron hace muchos siglos a un tal Baldomarus). Una vez pasado el pequeño túnel que permite salvar con seguridad las vías se impone girar a la izquierda, por supuesto andando y dejando a la diestra la Vía Verde. Se trata de un paseo fácil y breve que no llega a los quince minutos, con una plantación de eucaliptos como compañera. En cualquier caso, en estos momentos está encharcada, de manera que lo mejor es anotar la excursión en la agenda y llevarla a cabo en primavera, que malo será que no haya parado de llover para entonces.
Y así se alcanza el Cabrón. Vista a la derecha y, a tiro de piedra, el lugar exacto donde acaba su recorrido en el Lengüelle. ¿Se quiere admirar mejor? Marcha atrás, ascenso a la Vía Verde y no será a vista de pájaro, pero la panorámica desde arriba merece el calificativo de encantadora.
CON NIÑOS
Paseo idóneo, cómodo y sin riesgo.