Reapertura tímida de las tiendas de moda

La primera avanzadilla atiende con cita previa, a puerta cerrada y extremando las medidas de protección


Santiago / la voz

Habrá que esperar para hablar de una vuelta real a la normalidad. Sin embargo, el pequeño comercio encabeza el retorno a la actividad. Y, en lo que se refiere a las tiendas de textil y calzado, la reapertura está siendo tímida. Solo unos pocos se han sumado en Compostela y los concellos de su entorno a esta primera avanzadilla, que atiende a puerta cerrada, con cita previa y extremando las medidas de protección.

A diferencia de lo que sucede con las peluquerías, en el sector de la moda no hay listas de espera. «Aunque llevamos solo un par de días ofreciendo la cita previa, no está funcionando», afirma André García, de Who Killed Bambi? Sin embargo, desde el lunes la tienda de Xeneral Pardiñas ofrece la posibilidad de recoger en la tienda físicamente los pedidos hechos a través de Internet (también se entregan a domicilio) y ya han ido varios a por sus últimas adquisiciones, listas para llevar, en esta adaptación del take away hostelero. «Todavía tengo bastantes que no han venido a recoger, sobre todo de clientes habituales que al principio del confinamiento hizo su compra por ayudar», explica García, quien reconoce que en general «la gente sigue prefiriendo que se lo mandes a casa».

El empresario admite que tener una tienda on-line «ayuda» y «hemos recibido más encargos que un mes normal, pero esto no basta para salvar la situación». La diferencia, para García, es que «en vez de facturar cero euros, a nosotros pudimos hacer entre un 5 % y un 10 % de lo previsto. La mayor ventaja de la web estos días es que te da la oportunidad de lograr muchos clientes nuevos que en el futuro puedes fidelizar», añade.

En Ordes, abría ayer sus puertas por primera vez, después de 53 días, la tienda multimarca de moda joven A. Ferreiro, que durante esta semana atenderá «a puerta cerrada, individualmente y con cita previa», siguiendo todo el protocolo de medidas sanitarias y de seguridad publicadas en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Pero «han llamado pocos, por ahora, sobre todo gente con prendas reservadas». En este negocio ordense, un referente en la moda para eventos más allá de las fronteras municipales, la suspensión de bodas, comuniones y actos sociales ha hecho mella, admiten, mientras que el gasto para adaptarse a la reapertura no ha sido elevado: «Usamos gel hidroalcohólico, guantes y mascarillas, y le exigimos a los clientes que vengan con una propia y, si no lo hacen, se la damos aquí. Preferimos enseñar nosotros la ropa, para que se manipule lo menos posible, y se limpia en cuanto se van. Las piezas que se prueban se desinfectan con una plancha de vapor industrial que alcanza los 150 grados, una temperatura que no hay bicho que la aguante, aunque ya la usábamos antes de todo esto».

Ellos abren camino, mientras que la mayoría se prepara para una reapertura cada vez más próxima; tarea en la que se volcaban ayer, por ejemplo, en la tienda de diseño y moda Granatte de cara al reanudación de la actividad el lunes.

«Los pies de los niños han crecido y tenemos citas hasta el viernes»

Rompiendo la tónica general, en Calzados Pachi se reencontrarán esta semana con muchos clientes. Especializados en calzado infantil, Pachi Arias explica que «los pies de los niños han crecido en estos dos meses y hace falta comprar zapatos nuevos», por eso es que ya han concertado citas previas hasta el viernes durante las mañanas. «Ha tenido bastante buena acogida este sistema», reconoce, al tiempo que destaca lo considerados que están siendo los padres: «La gran mayoría se encarga de atar a sus hijos los cordones y enganchar las hebillas, porque para nosotras con guantes es complicado, y de paso evitamos un mayor contacto». Además de usar los equipos de protección básicos, en la tienda de Alfredo Brañas han retirado los sofás y usan solo sillas para poder desinfectarlas con mayor facilidad. Las calzas son de uso obligatorio y «hemos encargado más mascarillas y una máquina de ozono. Fuimos viendo sobre la marcha lo que podía ser más eficaz».

«Había que reiniciar la actividad ya; esto no puede esperar más»

José Luis Molares lo tuvo claro cuando se ofreció la oportunidad de reabrir. «Había que reiniciar la actividad ya; esto no puede esperar más, y no solo por la economía, también por retomar la vida. Si todos respetamos las normas, salir de esto es sencillo», señala el copropietario de la tienda de moda masculina Sarto, donde desde ayer atienden a puerta cerrada. El lunes, cuenta, una empresa especializada se encargó de desinfectar el local comercial y tuvieron que «desmontar la tienda por completo y volverla a montar luego. Me pasé aquí desde las 8.00 hasta las 22.00 horas. Pero sarna con gusto no pica», sostiene Molares. Dice que está siendo una reapertura muy tímida y solo tuvo «alguna cita previa. Si alguien aparece por la puerta y no se está atendiendo a nadie, ¡bienvenida sea!». Con cuatro personas en plantilla, solo él ha retomado la actividad: «Iremos viendo cómo evoluciona todo para reincorporar al personal. Ojalá pudiera llamarlos ya el lunes para empezar».

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