El comercio se prepara para abrir el día 11

El orientado al turismo se plantea seguir cerrado mientras no se autorice el movimiento entre provincias


santiago / la voz

El final ayer del período de cierre comercial para los establecimientos de menos de 400 metros cuadrados no fue un aliciente suficiente para la mayoría de los comerciantes compostelanos. Los del textil y el calzado mantuvieron cerradas sus puertas, y los pocos que registraron movimiento en su interior fue para recibir la mercancía que sigue acumulándose en sus almacenes. José Antonio Seijas, presidente de la Asociación Comercio Punto Compostela, explicó que la mayoría «esperarán al día 11, y aquellos que tienen más de un local abrirán solo uno», con la esperanza puesta en la vuelta a la normalidad.

Seijas considera que, en el caso de los comercios del calzado y el textil, «la cita previa no mueve las ventas. Las compras son por impulso. Ves unos zapatos y los compras». Explica, además, que las medidas de seguridad e higiene impuestas «suponen unos preparativos previos que la mayoría conocemos desde hace unas horas». Por eso señala que su asociación buscará los medios para cumplir las medidas impuestas «y otras, aunque no las pidan, porque es indispensable que el cliente sienta la tranquilidad de entrar en nuestros establecimientos».

Entre los comerciantes que ayer se preparaban para subir la persiana había más preguntas que respuestas. Ebony, en el Ensanche, y Garysom, en el casco histórico, dejarán la apertura para el día 11, pero en estas jornadas se dedicarán a los preparativos de los locales. Ebony empleará la plancha de vapor para desinfectar la ropa después de cada paso por el probador. Por su parte, Garysom y Nacho Jeans se centraban en la limpieza de los locales y en planificar la forma en la que desinfectarán las prendas una vez que el cliente las pruebe.

Pero si los comerciantes del textil estaban desconcertados y preocupados, los de negocios vinculados al turismo tenían claro que no ha llegado el momento de abrir. José Manuel Bello, presidente de Compostela Monumental, aseguró que «es difícil saber cuándo abrir. ¿Para quién vamos a abrir? No están autorizados los viajes, ni siquiera entre provincias. Sin turismo, no tiene sentido». Bello sostiene que solo le merece la pena a «los negocios que habitualmente funcionan con cita previa, clínicas dentales y estéticas, y peluquerías». Bello y Seijas coinciden en que las administraciones deben dictar normas para suspender las rebajas de verano, «porque los pequeños, que no fabrican su ropa, tendrían que vender a coste todo, y sería la ruina».

La apertura con cita previa tampoco fue aliciente para las joyerías y comercios de regalos. José María Fernández, de Santiago Centro, dijo que los asociados del Ensanche se inclinan por el día 11, «con medidas de higiene; ahora no tiene sentido». En la óptica Galerías tirarán «de la cartera de clientes para recuperar la actividad», subrayó Fernando Eiroa. En la mañana de ayer dos citas previas fueron su única actividad.

También Dulce Calvo esperará al 11: «Estos días seguiremos con los encargos, y a partir del lunes, dos clientes en tienda y los tratamientos en cabinas individuales».

«Estes días só chamaron para comprar goma para máscaras»

Anxos Delgado Núñez, de la mercería Angli, en la Rúa do Vilar, era uno de los pocos comerciantes que acudió a su establecimiento ayer para iniciar los preparativos para su apertura al público. «Ata o 11 non abrimos. Agora seguimos atendendo por teléfono para recoller na tenda». Durante la charla en el local, dos personas aprovecharon la apertura para comprar algún producto. «Eles servíronme de experiencia para planificar o traballo e pensar en organizar como se farán as ventas. É fundamental non tocar as cousas e desfinfectar para transmitir seguridade aos clientes». Anxos señaló que durante las semanas de confinamiento «as chamadas de clientes eran para mercar goma para máscaras,, porque moita xente facíaas. Agora, á volta, só terei que repoñer goma, pero penso que o fundamental é a seguridade. Niso centraremos os esforzos», asegura. 

«Abrimos xa para dicir ¡aquí estamos, volvemos traballar!»

ARoberto Sanmiguel, propietario junto a su hermano de la librería especializada Alita Comics, en la rúa Nova de Abaixo, no le falta optimismo, «somos moderadamente optimistas», matiza él. Aun a sabiendas de que en estos primeros días de reinicio van a escasear las ventas -con cita previa y encargos-, es necesario trasladar al público el mensaje de la vuelta a una cierta normalidad. «Abrimos hoxe [por ayer] para dicir, ¡aquí estamos, volvemos traballar!». Para ofrecer todas las garantías de seguridad, dispusieron gel hidroalcohólico y señalizaron las distancias de seguridad. Durante estas siete semanas «todo foron facturas e cero ingresos, tiñamos que abrir en canto o permitisen», explica Roberto, que anuncia para la próxima semana todas las novedades editoriales pendientes. También espera que vayan reabriendo los comercios para animar la calle.

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