Las administraciones no tienen alternativa: el parque de bomberos comarcal es una exigencia social ineludible y dilatar más este asunto vital para Compostela y los municipios de su entorno va a tener un coste político. Tres lustros se cumplieron desde que empezó a fraguarse el proyecto, que a las primeras de cambio se dio de bruces con los derechos laborales de los bomberos capitalinos. Por el camino se ha quedado el esquelético edificio de Salgueiriños, y así lleva una década, acumulando herrumbre y un sobrecoste que ya supera otro tanto el millón y medio en que se presupuestó inicialmente. Un motivo más, por cierto, para que el proyecto no se venga abajo incrementando el coste de sus ruinas. Ahora sabemos que la factura inicial de un parque de bomberos dimensionado para la comarca será de en torno a 6,6 millones de euros, aumentando un 40 %, hasta un centenar, los efectivos del parque municipal de Santiago, y sabemos también que el esqueleto de Salgueiriños aún es aprovechable. Hágase, sin demora. Es indefendible que para extinguir un incendio en Os Tilos, que es más un barrio de Santiago que una macrourbanización de Teo, tengan que acudir -tarde, claro- los bomberos de A Estrada o de Ordes. Un minuto de retraso puede costar vidas. No era el reciente caso de Os Tilos, aunque nunca se sabe como puede evolucionar un incendio. Ya hubo siniestros con daños personales en la comarca a los que tuvieron que ir desde Ordes, 30 minutos de distancia. Surrealista. Inaceptable. O Xunta, Diputación y todos los concellos implicados apuestan por el parque comarcal o acabaremos pagando un precio inabarcable.