Dodro honra a sus emigrantes

El Concello les dedica la plaza situada frente a la escuela que costearon

Plaza dedicada a los emigrantes
Plaza dedicada a los emigrantes

Dodro honra a sus emigrantes. Tanto que el Concello acaba de aprobar dedicarle una plaza, concretamente la situada frente a la Casa de Cultura. La elección del lugar no es al azar y hace justicia a lo que la emigración le dio un día a Dodro: costear la construcción de la antigua escuela unitaria de Tallós (actualmente reconvertida en Casa de Cultura), además de abonar el salario de los maestros y, con ello, «permitir que moitos rapaces de Dodro puidesen acceder a unha educación gratuíta que doutro xeito non sería posible», tal y como recoge la propuesta que el gobierno local llevó al pleno en el que se aprobó bautizar la Praza dos Emigrantes. Esa escuela fue inaugurada en el año 1912 y funcionó como tal hasta la década de 1980, para acabar como Casa da Cultura de Dodro.

Desde finales del siglo XIX hasta los años 70 del XX, la emigración fue una constante en Galicia y el concello de Dodro no fue una excepción, de modo que casi todas las familias tienen emigrantes entre sus miembros. Y en Argentina, concretamente en Buenos Aires, la emigración dodrense fue constante y numerosa hasta finales de 1950, según explica el presidente del colectivo que los agrupa y que acaba de cumplir un siglo de vida: la Unión Residentes de Dodro, inicialmente la Sociedad de Hijos de las tres parroquias de Dodro, que fue la que costeó la escuela y el salario de los maestros.

Los emigrantes de Dodro en Argentina conformaron una colectividad muy importante y respetada, sin contar que, según expone el gobierno local en su propuesta de crear la plaza, siempre fueron «extraordinariamente solidarios entre eles, e nunca renunciaron a súa terra nai. Máis aínda, alá onde se encontran, son frecuentes as reunións entre eles para celebrar e recordar as costumes e festas galegas, como tamén son habituais as súas visitas ao noso concello. A súa hospitalidade cos veciños de Dodro é recoñecida como extraordinaria por todos aqueles que tiveron a oportunidade de compartir con eles algún momento alá onde os nosos emigrantes se atopan», según esa misma propuesta para nombrar la plaza, con la que el Concello quiere reconocer todo lo que la emigración hizo por Dodro.

En esa línea, el alcalde Valentín Alfonsín viajó en tres ocasiones a Buenos Aires para acompañar a los emigrantes, la última vez a finales del año pasado con motivo de la conmemoración del centenario de la Unión Residentes de Dodro.

La Unión Residentes celebró 100 años

«Emigrar, aún en los casos de aquellos a los que les va bien, es una herida que nunca termina de cerrar del todo. La morriña se transforma en una compañera inseparable de por vida», repite con conocimiento de causa el presidente de la actual Unión Residentes de Dodro, Luis Romero. Cuenta que el colectivo nació, como otros, por la «necesidad que tenía el inmigrante de tener un lugar de reunión con sus paisanos, en el que cada uno llevaba las novedades que había recibido de su casa y de su aldea».

En la actualidad, la entidad tiene alrededor de 500 socios, dodrenses nativos que participan activamente en las actividades sociales y culturales de la entidad, pero también se fue nutriendo la participación de los hijos, nietos y hasta bisnietos de aquellos primeros gallegos «que aprendimos a querer esa tierra y esas tradiciones y a querer a nuestras familias que viven en Dodro y que, gracias al enorme avance en las comunicaciones y del avión, hoy nos permite estar mucho más cerca», afirma Luis Romero.

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