Comida casera, clases de natación, y desayuno y merienda gratis: Boimorto reivindica su escuela rural
BOIMORTO
El CPI Armando Cotarelo Valledor, con cerca de 130 alumnos de Infantil, Primaria y Secundaria, ofrece servicios públicos extra para adaptarse a las necesidades de conciliación de las familias
22 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.En el CPI Armando Cotarelo Valledor, los alumnos se sienten como en casa. Del primero al último, todos en la comunidad educativa de este centro público que integra en Boimorto las etapas de Infantil, Primaria y Secundaria ponen de su parte para que el alumnado esté como en familia. «Non dariamos feito nada sen a implicación e a boísima relación coa Anpa, co Concello, e co equipo docente», sostiene Gerardo Pazo, que, después de 16 años bregándose como secretario, primero, y como jefe de estudios de Primaria, después, asumió este curso la dirección, con un equipo en el que afirman estar «ilusionados e con multitude de proxectos». Eva Loureiro, Benita González, y María Jesús Eiras son las docentes que, en diferentes cargos, lo acompañan.
El entusiasmo con el que afrontan el mandato acompaña una visita guiada por las instalaciones, donde la más visible y significativa de las improntas que ya dejó el nuevo equipo directivo salta a la vista en los coloridos murales que apelan a la igualdad y la integración, a lo largo de pasillo principal de la planta baja del edificio. Toda una declaración de intenciones que la artista Rakele Cavallo, del colectivo Vella Escola, ilustró en un centro en el que los alumnos de origen marroquí representan sobre un tercio del alumnado de Infantil y de Primaria, con un total de 55 alumnos. Los que restan hasta las cerca de 130 matrículas son de Secundaria. Entre todos ellos, «algúns son fillos de quen eran alumnso cando eu xa estaba aquí», cuenta Diego Vázquez. Es, desde hace 24 años, el conserje de un centro educativo que «por suposto, é familiar», defiende. «Os rapaces veñen e abrázanse a min», cuenta para que no quepan dudas.
Esa cercanía que permite al conserje conocer por el nombre a cada alumno, e identificar a sus adultos de referencia, es uno de los aspectos que valora especialmente Rodrigo Saa, representante de los padres en el consejo escolar. Él y su mujer forman una de las tres familias que la experiencia de la pandemia trasladó de la ciudad a Boimorto. En su caso, de Santiago, adonde él se desplaza a diario a trabajar y donde reside buena parte del profesorado del centro educativo. Sobre la escuela rural, en la que estudian dos de sus tres hijas, Rodrigo llegó con un perjuicio: «dábame medo que houbera poucos nenos e que se agruparan as clases», admite. Sin embargo, y con cursos agrupados, «ese prexuízo desmontóuseme nada máis chegar», cuenta para luego detenerse en los servicios que aportan un plus al CPI de Boimorto.
En el Armando Cotarelo Valledor, con horario lectivo de nueve y media de la mañana a cuatro menos cuarto de la tarde, las puertas se abren dos horas antes para acoger a los alumnos que desayunan en el centro. El conocido como «servicio de madrugadores» se puso en marcha con la colaboración entre la Anpa y el Concello, también volcado con el colectivo de madres y padres en las actividades extraescolares que, como patinaje o bádminton, se imparten, sin salir del recinto, concluida la jornada escolar, tal y como pone en valor el director del centro. «Son servizos practicamente gratuitos, pois non supoñen máis custo para as familias que 20 euros anuais sendo da Anpa», señala Gerardo Pazo, que, destaca, por otro lado, la merienda gratuita que ofrece el propio centro a todo el alumnado a la hora del recreo para «na medida do posible axudar ás familas, e tamén para promover hábitos alimenticios saudables».
Las clases de natación que, a partir de tercer-cuarto curso de Primaria —«depende da autonomía que teñan adquirida», explica— recibe el alumnado en la piscina climatizada de Arzúa son otra de las actividades que pone en valor el nuevo director del CPI Armando Cotarelo Valledor. Es una formación en horario lectivo «moi ben recibida polas familias, pois non en todas dispoñen de tempo para levar aos seus fillos á piscina», apunta, por su parte, Rodrigo Saa, que tiene también palabras de reconocimiento para el servicio de comedor, «con comida que se fai aquí e se sirve recién feita. É marabilloso», afirma. Al frente de la cocina propia del centro están Mari Carmen Andrade y Pili Iglesias, que preparan, a diario, primer plato, segundo y postre para 140 comensales. Las dos cocineras no dejan lugar a dudas sobre el valor diferencial del servicio. «A comida non é como a da casa; é da casa», afirma con contundencia la primera. «Cociñamos como se fora para nós, todo con producto fresco e do pobo», defiende la segunda, mientras Alberto, de Casa Moncho, una conocida casa de comidas y tahona de Boimorto, deja el pan del día. Y es que «o 90 por cento do produto é local», corrobora Gerardo Pazo.
Una transición a Secundaria «moi boa»
Para Rodrigo Saa tan importantes son para la conciliación los servicios que ofrecen en el centro educativo como «a disponibilidade dos profesores. Paso o que non pase —explica— aténdennos incluso fóra das horas de titoría». La comunicación fluida con el cuerpo docente y, en particular, con el equipo directivo también la destaca la presidenta de la Anpa, Aida Suárez. En sus palabras, «sempre atenden a todo tipo de cuestións que plantexamos, intentando buscar solucións cando o que trasladamos son problemáticas».
Suárez valora igualmente los diferentes servicios que ofrece el centro educativo de Boimorto, como el de comedor y las actividades y extraescolares, y, además, pone el acento en las ratios por aula. «Que sexa un cole pequeño, con aulas con poucos alumnos é importante», sostiene la presidenta de la Anpa del CPI Armando Cotarelo Valledor. Al respecto, el director reivindica que «a atención indiviudalizada que ofrecemos en Infantil e Primaria é extensible a Secundaria, algo que non é posible en todos os centros, porque por moita voluntariedade que teña o docente, as ratios son mayores». En Boimorto es viable porque el número de alumnos por aula se sitúa entre 10 y 15 en Primaria, y entre 15y 20 en ESO.
Por otro lado, ser un centro que integra alumnado de tres etapas educativas distintas «permite unha transición moi boa, porque dálle ao alumno unha estabilidade moi grande, sobre todo no cambio de Primaria a Secundaria», sostiene Gerardo Pazo. «Dos 3 aos 16 anos, velos medrar en todo», apunta Eva Loureiro, la jefa de Estudios de Primaria.
Convivencia en armonía entre lo analógico y lo digital
La visita al CPI Armando Cotarelo Valledor descubre aulas dotadas de pizarra digital, y a alumnos provistos de su propio ordenador, que, eso sí, dejan de lado cuando toca recibir la lección por el libro. Es un centro E-Dixgal, con modelo híbrido. En el aula habilitada para albergar los polos creativos, el alumnado de Primaria y de Secundaria tiene acceso al conocimiento tecnológico a través de una estación de radio, robots, una impresora 3D, y una cortadora láser. El mundo digital convive en armonía en el centro educativo de Boimorto con el analógico, que se manifiesta en una ludoteca para uso del alumnado de Infantil, y una recién remodelada biblioteca que, con el apoyo del Concello de Boimorto y el programa Plambe de la Consellería de Educación, se transformó «nun espazo dinámico para fomentar a lectura e a creatividade», explica Vanesa González, la docente a cargo del servicio. «Todos os cambios e melloras que estamos desenvolvendo realízanse sempre dentro do marco normativo, e nese sentido, contamos co asesoramento e acompañamento da figura do noso inspector, Belisario Sixto San Jose, cuxa orientación nos axuda a avanzar con seguridade e rigor», destaca Gerardo Pazo.
En la escuela rural de Boimorto, la señalética de las aulas está inscrita en un segundo idioma: el árabe. A las puertas del aula de Infantil, en un banco corrido, anexo a un zapatero, se sientan los alumnos para cambiar el calzado con el que entran al cole de la calle. Se equipan con zapatillas, «e se chove, poñen as botas de agua», señala la jefa de Estudios de Primaria. «O noso obxectivo final é sinxelo: ofrecer ao alumnado a mellor educación posible, nun centro dinámico, inclusivo e adaptado ás necesidades reais das familias», resume el director.
Lo dicho: como en casa. Y ya se sabe: como en casa, en ningún sitio.