Bien por Ames

Cristóbal Ramírez

AMES

09 may 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Hubo un tiempo en que los hombres y mujeres que integraban el pueblo saharaui portaban DNI español. La puñalada por la espalda que les acaba de dar el Gobierno de Madrid —reconociendo de facto la aspiración de Marruecos de apoderarse de la ex colonia— ha caído como un mazazo en la sociedad civil gallega, aún en modo diésel y todavía sin reaccionar fuera de alguna declaración de condena. Y las palabras se las lleva el viento.

Los primeros en recuperarse del golpe están en Ames. Desde allí han llevado a cabo una caminata solidaria el pasado sábado que encierra mucho de símbolo, pero también mucho de señal de partida.

En Galicia se acogieron desde 1989 a niños saharauis que encontraban aquí un descanso a su muy dura vida en el desierto, ayer en tiendas de lona y hoy en casas de adobe a años luz de reunir las mínimas comodidades que pueda tener la más infame vivienda de aquí. Con la guerra en marcha de nuevo y la pandemia todavía danzando, en aquella tierra yerma en la que el Gobierno de Madrid parece querer condenar para siempre a más de 150.000 personas solo la solidaridad puede alimentar, simplemente alimentar, a esos antiguos españoles. Por eso la iniciativa de Ames posee tanto valor humano con independencia de que hayan acudido diez o mil a su llamada. Cada participante en la caminata tuvo que pagar 5 euros, que van destinados íntegramente a adquirir bienes básicos para los refugiados, y se podía ir con mascota (otro euro). Encima no llovió ni sopló duro el viento. ¿Qué más se podía pedir?