La fiscala pide «pena ejemplar» para la acusada de inventarse una agresión

Xurxo Melchor
xurxo melchor SANTIAGO / LA VOZ

AMES

CENAMOR

«Confié en la Justicia, pero ustedes no me creen», reprocha la mujer al tribunal

06 oct 2017 . Actualizado a las 09:07 h.

Estafa procesal en grado de tentativa, denuncia falsa y falso testimonio son los tres graves delitos que pesan sobre Erica Victoriano Perianhes por inventarse, presuntamente, una agresión que le habría provocado un desgarro en el lóbulo de la oreja derecha. Para la Fiscalía, un intento de engañar a la Justicia que no debe dejarse pasar, por lo que ayer solicitó una «pena ejemplar» para la acusada en el juicio que se celebró en la sección compostelana de la Audiencia Provincial.

Todo se remonta al 30 de abril del 2012, cuando Erica denunció ante la Guardia Civil de Milladoiro (Ames) que había sufrido una grave agresión en un supermercado a manos de una chica. Acudió al PAC de Bertamiráns, donde en el parte médico se reflejó que presentaba pelo arrancado en la parte izquierda de la cabeza, tejido tumefacto en esa misma zona, una herida incisa en el cuarto dedo de la mano izquierda y una contusión en la oreja izquierda. Volvió a casa y, según relató ayer al tribunal, cuando se fue a duchar por la noche comprobó que también tenía un desgarro en el lóbulo de la oreja derecha y que era tan grande que tenía «un agujero» y «el pendiente colgando de la piel».

Cuando un año y un mes más tarde el asunto acabó en el juzgado de Negreira, el parte médico que la acusada presentó tenía señalado con unas equis, además de las lesiones que había reflejado la médica en la parte izquierda de su cara, la del lóbulo de la oreja derecha. El asunto llegó a vista oral y la jueza de lo Penal que tuvo que analizar el caso se dio cuenta de la presunta alteración del informe sanitario. Como la acusada insistía en su versión pese a la advertencia de la magistrada de que podía incurrir en delito, ella decidió levantar testimonio de la presunta alteración del documento.

La supuesta agresora quedó absuelta -la Fiscalía ni tan siquiera la acusó porque no vio pruebas suficientes- y el proceso derivó en otro en el que la que era acusadora pasó a acusada. En el juicio de ayer insistió en su explicación, pero la médica que la atendió en el PAC de Bertamiráns dejó bien claro que, de haber tenido el desgarro en el lóbulo derecho, ella lo habría señalado en el parte y en él no aparece.

Tampoco pudo explicar la acusada por qué no dijo nada de la grave herida del lóbulo derecho y dejó pasar ocho meses hasta que se operó en un médico privado. El tiempo que tuvo que esperar para que desapareciera el período de carencia del seguro que contrató. La fiscala, Arantxa San José, preguntó y repreguntó sin que Erica Victoriano Perianhes pudiera ofrecer explicaciones creíbles al cambio en el informe sanitario o a por qué no acudió a la sanidad pública, cuando habría tenido derecho a atención. Tan solo acertó a decir que en aquella época estudiaba en la universidad y que, como la mayoría de sus profesores estaban vinculados a la iglesia, tuvo «vergüenza» de que se enteraran de la agresión.

La representante del ministerio público no la creyó e insistió ante el tribunal en que la acusada debía recibir una condena que ejemplarizara «para evitar que se produzcan estas manipulaciones que quieren confundir a la Justicia», señaló. Perianhes hizo uso de su derecho a la última palabra para quejarse: «Si llego a saber todo esto no habría denunciado. Yo confié en la Justicia, pero ustedes no me creen. Todo esto me da vergüenza, no quise ser un problema para los jueces».