Los bares sudan con la subida del café

Margarita Mosteiro Miguel
marga mosteiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

PACO RODRÍGUEZ

Los hosteleros reducen la tapa de cortesía o eliminan el pincho de tortilla que sustituyen por churros para controlar el coste antes de subir el precio

24 mar 2026 . Actualizado a las 21:10 h.

Desde aquellos tiempos en los que pagar más de un euro por un café con leche era algo que solo ocurría en las cafeterías de mayor nivel, hemos pasado a considerar 1,50 euros como un precio tirando a bajo para disfrutar de una humeante taza. Aunque aún hay muchas cafeterías en la ciudad donde es posible tomarla con tapa de cortesía por ese precio, en otros muchos locales se supera ya el 1,60 y cada vez es más habitual desembolsar 1,70 y 1,80 euros por la taza; e incluso más de dos euros por un café de especialidad. En locales del polígono do Tambre y en bares del rural es factible degustar un café por menos de 1,50 euros, y hacerlo, incluso, con varias tapas de cortesía de elaboración casera.

Una de las claves fundamentales para marcar el precio, según revelan los hosteleros, es la calidad del café y de la leche, pero también la tapa que no falta en prácticamente ningún local de Santiago. Sigue siendo muy habitual la tortilla, pero con la subida del precio de los huevos, ha comenzado a desaparecer de las cafeterías para ser sustituida por el churro, que es infinitamente más económico. El precio final del café oscila entre 10 y 13 céntimos; la leche, según el tipo, ronda los 12 céntimos; el azúcar, otros 7 céntimos; la tapa de cortesía, un churro sobre 7 céntimos; y a todo ello hay que sumar la proporción del salario del trabajador, alza; gastos corrientes del local, que también suben; alquiler, impuestos y beneficios del empresario.

Los hosteleros consultados con precios por debajo de 1,50 euros reconocen que es necesario «hacer equilibrios para ajustar el precio. La calidad del café y de la leche no puede variar, pero hay que vender mucho para poder no repercutir todas las subidas», explica José Silveira, de la parrillada Tordoya en la rúa Tambre, uno de los restaurantes más populares entre los trabajadores del polígono industrial. Se trata de un local conocido por las abundantes tapas de cortesía que ponen con el café con leche. «Seguimos con el dulce y salado, pero ahora ya no hay tortilla. Subieron mucho los huevos, y no puede ser. Ahora hay churros, bocadillo, bollería», comenta. En el 2022 tenía a gala ser uno de los sitios de Santiago con el café más barato (1,10 euros), pero con los años fue adaptándolo a las subidas del café, leche y azúcar. «Hasta diciembre del 2025, el café era a 1,30; ahora a 1,40, pero es que no es posible mantener el precio. La calidad no bajó y las tapas siguen siendo la diferencia», avisa.

PACO RODRÍGUEZ

Trabajar con los mismos

En otro local también del Tambre, El Polígono, su precio se mantiene entre los más bajos de Santiago «porque trabajamos desde hace 41 años con las mismas empresas, y el volumen de compras que hacemos nos permite conseguir un precio más ventajoso». Jesús Peón, sin revelar con precisión el número de cafés que se sirven al día en su local, asegura que se cuentan por cientos, y de ahí la posibilidad de mantener 1,40 euros por el café con leche desde hace año y medio. En El Polígono, «la tapa es dulce o salada, elige el cliente. Hay churros o tortilla»; y al igual que ocurre con el café y la leche «la fidelidad con la empresa que nos suministra los huevos es una ventaja a la hora de cerrar precios». Ya puede confirmar que «el precio no subirá, al menos, hasta el 2027», dice Peón, que explica que «a la hora de poner precios hay que conocer al cliente. Vienen a tomar un café casi por necesidad, y si lo suben seguro que eligen otro sitio».

XOAN A. SOLER

«Os que solo viven dos cafés teñen que subilo»

Ana Portals, de la cafetería Mercedes, inaugurada hace poco más de un año en la praza de Mazarelos, ha mantenido el mismo precio del café durante todo este tiempo. «Non subín o café, porque a miña idea é afianzar ao cliente». Ana considera que la decisión de mantener precios o no es una cuestión que depende exclusivamente de cada casa, «non é o mesmo para quen vive solo do café, nese caso non ten outra que subilo por necesidade». Por ahora, Ana Silveira tiene claro que «non toca subir o prezo; o local non é solo unha cafetería, eu quero explotar a restauración».

Ana reconoce que el precio del café, en su caso, es cierto que debería ser más alto, porque tanto el café como la leche subieron en este último año. Para poder mantener 1,50 euros que cobra desde el primer día recurre al control de la tapa de cortesía. «Facemola nós. Os bizcochos son da casa», explica. En su caso, alterna el bizcocho casero con churros, «cada un ten un costo de 7 céntimos, e todo suma para o prezo final. O café son 40 céntimos, logo a leite, o azucre, limpeza...», explica.

Una de las cuestiones que no está dispuesta a cambiar para conseguir un mejor margen de beneficios es la calidad. «Non vou mercar un café máis barato ou leite peor, porque quero primar a calidade». En cuanto a los que tienen precios más bajos que el suyo, Ana considera que «se tes moito volume pode compensar baixar o prezo, pero non é o meu caso».

Aunque los 1,5 euros está entre el precio que más se repite en las cafeterías de Santiago, la hostelera apunta que «algúns clientes preguntan por que non subo o café, que o soben todos; pero o certo é que, como dixen, se vives solo de vender cafés, tes que equilibrar contas».