Manuel García y Matilde Rodríguez sirven este plato en el restaurante Don Quijote, en Santiago, desde 1979
13 mar 2026 . Actualizado a las 09:14 h.Los amantes de la lamprea han tenido que esperar más de lo habitual para recibir la llamada de Manuel García García, del restaurante Don Quijote, avisándoles de que ya dispone de piezas. «Este año tardaron en llegar, pero ahora ya hay suficientes para que vengan los habituales», explica Manolo, como prefiere que le llamen sus amigos y clientes. El restaurador cuenta con una lista de personas que aguarda pacientemente su turno para ir a Galeras y dar buena cuenta de un plato de lamprea. La encargada de prepararla es Matilde Rodríguez, que sigue la misma receta que cocina desde que abrieron el restaurante en 1979: «Seguramente seamos los que llevamos más tiempo ofreciendo la lamprea, pero la ponen en más sitios de Santiago». Siempre se prepara en su sangre, pero «cuando llega abril, la lamprea está más seca y Matilde la hace guisada con patatas nuevas y guisantes. Está también riquísima», asegura Manolo. Matilde, asturiana de nacimiento, reconoce que «ya me sale sola», pero «lo peor es limpiarla, retirar la sangre. Es la peor parte con diferencia». La pareja del Don Quijote lleva junta desde que se conocieron en Australia. Manuel López emigró primero a Francia, donde estuvo dos años, y «un día, estando en París, un grupo de amigos comentaron que en Australia había mucho trabajo. Era viernes, y el lunes fuimos a la embajada y lo preparamos todo». Allí trabajó de electricista con el hermano de Matilde. «Ella fue de visita y nos conocimos, ya no nos separamos nunca». Entre Australia y Nueva Zelanda estuvo nueve años. «También estuve dos años con un taxi en Sídney. Al principio no hacía nada, pero pronto aprendí el truco: cuando llamaban por la radio había que decir que estabas cerca del lugar, así te quedabas con las carreras». En 1978 compraron el local de Galeras, y al año siguiente pusieron en marcha el restaurante. Aún se emociona al recordar al primer cocinero del Don Quijote, «se llamaba Miguel, pero murió en el 82 en un accidente. Desde entonces, Matilde es la única cocinera, aunque con ayudante». Cuando empezaron a preparar la lamprea, «éramos los únicos que la hacíamos». La compraban en O Toural, y era una época en la que «no tenía tantos seguidores como ahora». Manolo reconoce que la «lamprea tiene sus fieles, pero no hay término medio, te gusta mucho o la odias». Ahora, «todas son de dos hermanos de Cesures, siempre les compro lo que tienen, porque tengo lista de espera para venir a comerla». La receta que más gusta es «en su sangre, con arroz blanco, y algún secreto» que Manolo y Matilde se guardan.