La negociación de los presupuestos en Santiago reabre el debate sobre la Casa da Xuventude

r. m. SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

La Casa da Xuventude sigue evidenciando en cualquiera de sus fachadas la falta de atención acumulada durante años.
La Casa da Xuventude sigue evidenciando en cualquiera de sus fachadas la falta de atención acumulada durante años. SANDRA ALONSO

El PSOE reclama que se programe un proyecto para rehabilitar el inmueble

05 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La negociación de los presupuestos municipales ha reabierto el debate sobre el futuro de la Casa da Xuventude, después de que el PSOE lo haya introducido en sus demandas para respaldar las cuentas de la nacionalista Goretti Sanmartín. El bipartito (BNG-CA) lo aparcó en el 2023, después de rechazar el convenio que Sánchez Bugallo había acordado con la Diputación en la recta final de su mandato, y por el que la entidad provincial invertiría más de un millón de euros en su rehabilitación y asumiría el gasto de su mantenimiento durante 25 años.

Aquel acuerdo incluía la instalación de la oficina de recaudación de la Diputación en su planta baja y un coworking sobre nuevas tecnologías, también promovido por la entidad provincial, en la segunda. La tercera quedaría para usos municipales y con un auditorio con más de 250 plazas de aforo para actividades formativas, culturales y sociales, recordaba ayer la socialista Marta Abal, al dar cuenta de la iniciativa de su grupo para recuperar ese equipamiento, que en este mandato ha sumado ya dos años y medio más de deterioro a los que había acumulado desde la pandemia, cuando se cerró en pleno confinamiento. Tras ella, ya no se reabrió, pendiente de una intervención rehabilitadora que no ha llegado. Ni siquiera se sabe cuál será su futuro.

Las diferencias en el seno del gobierno que preside Goretti Sanmartín la han mantenido cerrada y sin alternativa tras la ruptura del convenio con la Diputación, una de las primeras decisiones que adoptó Sanmartín desde la alcaldía. Con el BNG defendiendo su derribo y CA su mantenimiento, aunque con un uso social que distaba del pactado con la Diputación, los dos socios del bipartito solo coincidieron en prescindir de aquel convenio. Cualquier interés común con ese equipamiento concluyó ahí y, de hecho, el futuro del inmueble quedó al margen del pacto de gobierno, lo que lo apartó de cualquier programación durante el mandato.

El PSOE lo trae ahora de nuevo a debate. Pretende que Sanmartín dedique fondos en el presupuesto de este año para programar su rehabilitación y que se implique en la captación de fondos externos. Los socialistas no han llegado a identificar esa demanda como determinante para decidir su apoyo a unos presupuestos que el bipartito está negociando tanto con ellos como con los concejales no adscritos, aunque Marta Abal sí lo identificó como «un tema importante para nós».

La socialista apuntó la «contradición» del gobierno de decir que faltan equipamientos públicos y busque fondos para la Factoría Moza y renuncie a recuperar la Casa da Xuventude, que «quedou empantanada». El BNG, formación mayoritaria en el bipartito, evitó ayer la cuestión apelando a la discreción en las negociaciones presupuestarias.

La corporación, tan dividida como el gobierno sobre el tratamiento del edificio

 

 

La corporación está tan dividida como el propio gobierno sobre el tratamiento de la Casa da Xuventude. El PP quiere derribarla, como el BNG, mientras que el PSOE y los nos adscritos defienden su mantenimiento y rehabilitación, como CA, aunque incluyendo una conexión significada con el parque de Belvís. Precisamente, esa conexión es lo que motiva a nacionalistas y populares. En su caso, quieren dejar expedita la entrada a la zona verde demoliendo el edificio. CA, PSOE y no adscritos están por mantenerlo en pie, facilitando el enlace con el parque a través de la reforma del inmueble.

Y en esa tesitura, sin un proyecto rehabilitador en los últimos años, ni a la vista, el deterioro del edificio sigue avanzando. Está a la vista.

Al igual que el PSOE, los no adscritos denunciaron ayer la impasibilidad del ejecutivo y sostienen que Sanmartín está esperando «a que caia» la casa, porque «quere tirala pero os seus socios non lle deixan». Y se ofrecen para mediar entre ellos, después de criticar que la hayan dejado en el olvido por la Factoría Moza, al igual que «ese mantra que tanto repetían das políticas valentes, para apostar polos pactos de silencio».

CA, por su parte, exponía que ante la discrepancia en el seno del gobierno por ese tema, se hayan centrado «nas cuestións que si temos en común» y, además de defender que fueron los primeros en reivindicar la recuperación del inmueble, apuntó que el proyecto de la Factoría no es equivalente, ni por dimensión ni servicios, y que, en todo caso, ambos son compatibles.

Silencio en Raxoi y deterioro del edificio

 

 

El gobierno ha aparcado totalmente la Casa da Xuventude en su agenda. BNG y CA solo se han entendido sobre ella para rechazar el convenio con la Diputación. Incluso en contra de la opinión de su socio, Sanmartín mantuvo inicialmente la idea de tirarla y llegó a anunciar un concurso de ideas para cubrir el espacio que dejaría libre. Pero el PSOE se encargó de evitarlo diciendo que no apoyaría ningún presupuesto que incluyese el derribo. Desde aquella, imperan el silencio (en Raxoi) y el deterioro en la Praza do Matadoiro.