Las fochancas resurgen una y otra vez en los mismos lugares sin que los «apaños» de emergencia sean efectivos para mejorar la red viaria
13 feb 2026 . Actualizado a las 19:36 h.De nada sirve que los operarios de la brigada municipal de Obras o de la empresa de mantenimiento, contratada por el Concello de Santiago, trabajen contrarreloj en los escasos momentos sin lluvia, o que lo hagan bajo un fuerte chaparrón para tapar los baches más grandes y peligrosos que afloran una y otra vez en la red viaria de la ciudad de Santiago. De poco o nada sirve esta acción, porque pocas horas después de echar asfalto en el hueco y de aplastarlo con la apisonadora, la gravilla se suelta y queda esparcida por toda la calzada. Si antes era probable perder un neumático en el bache, con la gravilla suelta también se corre el riesgo de que una piedrecilla salte y cause daños en el parabrisas.
Hace unos días, mientras los operarios trabajaban bajo la lluvia para tapar el bache de la rúa Amor Ruibal, unos vecinos sugerían que era mejor colocar una plancha de hierro sobre el hueco y volver cuando el tiempo permita hacer una reparación con más garantías. La cuestión es que esta operación se hizo en Amor Ruibal, pero también bajo la rotonda de Clara Campoamor, en Virxe da Cerca, en varios viales de Fontiñas, Vite, Meixonfrío, San Caetano y Ensanche. Hoy, por la tarde, entra la siguiente borrasca, y nuevamente la gravilla saltará, con casi total seguridad, por los aires en todos estos lugares.
En la lista de los baches no hay muchas novedades, y están repartidos por toda la ciudad. Afectan tanto a vías principales con gran intensidad de tráfico como a otras secundarias con menor circulación. En realidad son los mismos de siempre, que salen una y otra vez porque las reparaciones ejecutadas no parecen ser las adecuadas. En el Ensanche, los vecinos de la rúa República de Arxentina sufren desde hace meses un bache de gran tamaño que cruza la calzada de un lado a otro, pero en otras calles como San Pedro de Mezonzo, Alfredo Brañas, Xeneral Pardiñas , O Hórreo —frente a la Intermodal— o en Montero Ríos no se libran del fenómeno fochanca. Tampoco era fácil evitar caer en los baches de las rúas Londres y Roma, que también fueron provisionalmente tapados en la pequeña tregua del viernes.
En calles como la de Loureiros y Costa de Veedor, los vecinos esperan una reparación integral. En la rúa Tras Santa Clara, donde las calvas en el enlosado son históricas, echan en falta una actuación que mantenga las piedras en su sitio más de una semana. En la cuesta de As Rodas, el pavimento se hunde desde hace meses; y en Fonte de Santo Antonio dos baches de grandes dimensiones fueron tapados varias veces para volver a salir casi inmediatamente.
En la rúa Clara Campoamor, cientos de conductores lidian a diario con un bache en dirección salida y otro bajo la rotonda hacia Bernardo Barreiro de Vázquez Varela, esta última tapada hace un par de días. La lista, eterna, puede ser completada por cada compostelano.
Del chapapote de emergencia al fresado y reasfaltado en seco
La clave para que una reparación del pavimento sea definitiva está en ejecutarla, entre otras cuestiones, con tiempo seco; y además es necesario retirar (fresar) el asfalto de un tramo mayor al afectado para volver asfaltar.
Todos los trabajos que se han venido realizando durante el mes de enero han sido de emergencia, y con el único fin de contener provisionalmente el deterioro. Los técnicos tienen claro que, mientras sigan encadenándose episodios de fuertes lluvias, la reparación definitiva del pavimento no será posible. Por ahora, lo que se viene haciendo es recurrir al clásico bacheo, en el que se utiliza asfalto para tapar el agujero y posteriormente se pasa la apisonadora para que quede lo más adherido al suelo posible.
El Concello está planificando las actuaciones para intervenir cuando sea técnicamente viable.