El profesor que desterró la flauta y, en su lugar, enseña a tocar el ukelele y la pandereta a sus alumnos
SANTIAGO
El estradense Óscar Suárez, un artista precoz que empezó a actuar profesionalmente con solo 13 años, dio su particular golpe de Estado musical en un colegio de Teo
30 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.En el CEIP A Ramallosa (Teo) no suenan flautas en las clases de Música desde hace tiempo. La eliminación de este instrumento no fue casual, sino un golpe de Estado pedagógico que arrancó en el 2019 con un proyecto llamado Ukecole. Con la pandemia, para evitar riesgos de contagio, se terminó de desterrar el viento por la cuerda e instrumentos tradicionales gallegos de percusión —que permiten, además, cantar al mismo tiempo—. Ahora salen de este centro todos los niños tocando, como mínimo, el ukelele y la pandereta; tienen la posibilidad de explorar muchos otros instrumentos y se les abre las puertas a hacer una carrera artística. Allí entró como aire fresco hace ya 10 años Óscar Suárez Carbia, un músico precoz nacido en Vedra y criado en Moimenta (parroquia de Arnois, A Estrada), que con 13 años ya tocaba profesionalmente con un trío y formó parte de distintas orquestas y grupos que actuaron por toda España, con el apoyo de sus progenitores: «O meu pai, que era carpinteiro, ten vido a recollerme ás 6 da mañá, cando acababa a actuación». A sus 47 años, Óscar recuerda sus inicios en la parroquia con el profe Tito, quien viajaba desde Santiago los sábados hasta el municipio estradense para enseñar piano, guitarra (por la que optó nuestro protagonista).
Él siempre fue «niñeiro» y la música estuvo muy presente en su vida —hoy se reconoce en su propio hijo, al que escucha canturrear antes de dormirse—, pero su camino hacia la docencia vino por intervención indirecta. Fue durante su objeción de conciencia en Protección Civil de A Estrada, cuando un compañero de Magisterio Musical le inspiró a unir su experiencia profesional en los escenarios con la enseñanza.
Su carrera profesional comenzó muy temprano; con solo 9 años ya asistía a clases y a los 13 fundó el Trío Brétema con un primo mayor y un amigo, recorriendo fiestas y otras celebraciones. A los 16 años, fue fichado por la orquesta Colores y más tarde pasó por otras formaciones como Altamar, junto a Pili Pampín, combinando las giras nacionales con trabajos de ayudante de carpintero o albañil para apoyar a su familia. Aunque siempre fue muy buen estudiante y se le dio bien compaginar la parte académica con sus otras inquietudes —incluido el deporte—, confiesa que repitió curso en segundo de BUP.
A pesar de ser un alumno de excelentes notas, sufrió un bajón en el instituto que sus tutores achacaron injustamente a la música, llegando a presionar a su madre para que le prohibiera tocar, aunque ella no cedió. Aún recuerda cómo un docente le susurró al oído durante un examen que daba igual cuánto se esforzase porque iba a suspender. Tras aquel episodio, decidieron cambiar a Óscar de instituto, que culminó sus estudios en el turno nocturno del IES Xelmírez I de Santiago y, tras cursar Magisterio y alcanzar el noveno año de conservatorio, se volcó en las oposiciones.
Ahora es él el profesor y se ha prometido a sí mismo ser «doutra maneira» y «non repetir patróns». Su llegada al CEIP A Ramallosa en el curso 2016-17 supuso un cambio de paradigma: introdujo el ukelele y la percusión tradicional, logrando incluso que artesanos locales ofrecieran descuentos a las familias para favorecer la economía doméstica y la circular. En tercero de Primaria todos aprenden pandereta y, en cuarto, se inician con el ukelele, rotando instrumentos cada quince días para garantizar una formación versátil. Su método es una invitación constante a la acción y sus alumnos se gradúan con una herencia musical que va más allá de lo académico, en la que exploran también el patrimonio oral gallego. «A primeira vez que empecei con isto, unha nena preguntoume: ‘¿Pero vamos a cantar en gallego?' Agora pídenme eles facelo», comenta entre otras anécdotas Óscar.
Su pequeña gran revolución, una que nace de la aspiración a mejorar las cosas cada día, pasa también por montar un banco solidario de instrumentos para que la falta de recursos familiares nunca sea freno a una vocación, o la creación de la Bolsa Pablo Seoane, que permite explorar a dos alumnos cada año su talento como gaiteiros junto al maestro que le da nombre (exalumno del mismo colegio y cuyas hijas han tenido como profesor al estradense). Esta beca, financiada conjuntamente por la dirección del centro y el Concello de Teo, nació hace tres cursos para ofrecer una enseñanza técnica profunda que el tiempo lectivo ordinario no permite. Inquieto por naturaleza, Óscar es también el motor de otros proyectos que involucran a toda la comunidad, muchos de ellos premiados, y agradece el apoyo y buena predisposición que siempre ha recibido tanto por parte de la dirección del centro, como de sus colegas y de las familias de los alumnos —salvo contadas excepciones, que detractores habelos hailos, como se suele decir—.
Entre las iniciativas que impulsó está la radio escolar (Radio Ramalloseir@s), puesta en marcha en el curso 2020-2021 en una parte de la antigua casa del conserje que estaba en desuso, por la que acaban pasando todos los alumnos del centro en algún momento u otro, como parte del currículo académico. Este espacio nació tras una intensa limpieza de escombros, con el apoyo apoyo municipal y la ayuda fundamental de Ernesto, el conserje, y el impulso creativo de Xurxo Barcala, actor y profesor de teatro con quien Óscar trabó amistad durante sus prácticas como maestro de apoyo. Entre sus primeras emisiones está una ficción sonora, Destino oscuro, que no solo arrasó entre los chavales sino que fue reconocida con el primer premio del concurso internacional de radio escolar Schools 21C en el 2021 y, después de esa, vinieron muchas otras distinciones. Su éxito en este campo le ha llevado a coordinar proyectos con una asociación cultural y pedagógica galardonada por la Unesco como Ponte... nas ondas!, de cuya directiva forma parte, y a impartir formación sobre radio escolar a otros docentes.
Aunque no hay mayor premio ni recompensa, para este profesor de Música de raza y miembro actual de la brass band Rebeldía (y excomponente del grupo de folk-fusión Pé de Boi, con el que publicó dos discos y un epé), que ver «a ledicia nos ollos dos rapaces cando tocan» y puede decir orgulloso que «esa semente que puxemos aquí creceu nalgúns deles e acabaron facendo a carreira profesional no conservatorio, formando parte dunha banda de música local, agrupación folclórica ou fundando o seu propio conxunto musical». Al niño al que un día intentaron coartar, desde una perspectiva académica arcaica y estrecha de miras, le dieron una motivación para dar hoy alas a sus alumnos para volar hasta donde la música los lleve.