La crisis de los centros socioculturales de Santiago atrapa a 60 trabajadores
SANTIAGO
El nuevo contrato de actividades, pendiente de la entrega de documentos
05 feb 2026 . Actualizado a las 22:29 h.Hace ya año y medio que la empresa Serviplus tenía claro que no iba a seguir gestionando las actividades de animación y dinamización cultural en la red de centros socioculturales de Santiago, que integran 47 locales. En julio del 2024, cuando la empresa anunció su intención de desvincularse del contrato, el Concello le arrancó un compromiso para una primera prórroga de un año, pero la situación era ya insostenible. En octubre del 2025 se le impuso otra prórroga, que la empresa no tenía la intención de aceptar. Fue entonces cuando los retrasos en el cobro de las nóminas que venían siendo habituales se convirtieron en impagos totales, y los trabajadores se vieron obligados a seguir acudiendo a los centros sociales para impartir sus actividades sin contar con material y sin cobrar por su trabajo. En esta situación se encuentran 54 personas que, según fuentes sindicales, pueden ser hasta 60 en momentos concretos del año. No cobraron la nómina de octubre, pero tampoco los sueldos de noviembre y diciembre, ni la paga extra de Navidad. Y todo apunta a que en este enero tampoco recibirán su salario.
Según los testimonios recogidos, entre los trabajadores hay personas que dependen exclusivamente de estos ingresos. «Es duro escuchar a compañeras decir que la nevera está vacía», explica una de las trabajadoras que imparte pintura en varios centros. En otros casos, el hecho de contar con los ingresos de sus parejas les permite «ir tirando, pero acudir a trabajar, dar las clases y saber que no vas a cobrar es muy duro», apunta otra monitora. En algunos de los centros, especialmente en los de barrios, participantes en los cursos se plantearon pagar directamente a los monitores, aunque aseguran que «no es posible aceptarlo». Además de no cobrar sus sueldos, ese personal dejó hace mucho tiempo de recibir material para impartir los cursos. «En algunos casos, hay monitores que llevaban algo, pero sin cobrar eso ya no es viable», advierten. Algunos cursos dejaron de impartirse y otros siguen en precario, según los testimonios recabados.
Incumplimientos reiterados
Pese a que los incumplimientos reiterados de la empresa —incluso antes de octubre— eran conocidos por las autoridades locales, al haber sido comunicados por los representantes sindicales y visibilizados con carteles en los centros, la solución definitiva está aún sin materializarse. No fue hasta octubre del año pasado, cuando la Xunta de Goberno local aprobó el inicio de la licitación de la gestión de los centros. Se dividió en tres lotes, siendo el de animación y dinamización considerado prioritario. Aún así, no fue hasta mediados de diciembre cuando se celebró la mesa de contratación, que no implica el fin del proceso. La nueva empresa dispone ahora de un plazo de 15 días para presentar la documentación que acredite que cumple las condiciones fijadas en el pliego antes de formalizar el contrato. Este proceso, según la valoración de los representantes sindicales, aún se demorará unas semanas más, teniendo en cuenta los días festivos de diciembre y principios de enero. La nueva empresa no asumirá las nóminas impagadas, pero sí subrogará a todo el personal que venía impartiendo las actividades y realizando labores de dinamización en la red de centros. De acuerdo con el pliego aprobado en octubre, el presupuesto del contrato de animación y dinamización se verá incrementado en un 13 % con respecto al actual, lo que supone un precio de salida de 1.983.165 euros y 39.000 horas anuales de actividades.
En el caso de los contratos vinculado a bibliotecas (que gestiona en prórroga Atlantic Ponte) y el de atención al público (de Norintegra), el proceso se abrió, pero no se convocaron las mesas de adjudicación, por lo que la solución definitiva se retrasará aún más. El primero salió en 629.813 euros, un 30 % más que el actual; y el segundo, en 785.344, con una subida del 46 %. En estos casos los trabajadores están cobrando sus sueldos, según indicaron desde el comité de empresa.
«Estoy harta de trabajar por amor al arte, otros están de baja por ansiedad»
Además de la lamentable situación personal de los trabajadores encargados de la gestión de los centros socioculturales de Santiago, todos los compostelanos que acuden a esos espacios llevan meses viendo como las actividades por las que pagaron se imparten de forma precaria en unos casos o se suspenden en otros. Esta situación afecta a centros de cabecera, como son los de Fontiñas, Vite, Santa Marta o Castiñeiriño, pero también a otros menores, como los de Amio o A Rocha, entre otros. Ninguno de los monitores que imparten las actividades organizadas por la empresa contratada por el Ayuntamiento de Santiago cobran sus sueldos y, aún así, siguen impartiendo sus clases. «No podemos dejar de ir a trabajar», explica una monitora, porque «si lo hacemos, tendrían motivos para despedirnos».
Entre los cursos suspendidos hay desde talleres de memoria hasta lecciones básicas de informática para mayores, y otros de pintura o manualidades, además de actividades musicales y de teatro, tanto para adultos como para niños.
Ante esta situación de estrés a la que están sometidos los trabajadores, algunos han terminando «acudiendo al médico para pedir una baja médica por ansiedad. Todos podríamos tenerla», reconoce una de las trabajadoras que imparte clases en varios centros y que no las ha suspendido, aunque asegura estar «harta de trabajar por amor al arte».
En el caso de los centros socioculturales más grandes, la apertura de las instalaciones está garantizada, porque el personal de conserjería está cobrando sus nóminas o es del propio Concello. Así, aquellos cursos que son organizados y gestionados por asociaciones de vecinos o culturales no se han visto afectados. Sin embargo, en los centros sociales más pequeños la persona encargada de abrir el inmueble suele ser una de las monitoras que imparte alguno de los cursos, y que no cobran. Por tanto, si esta monitora no abre el centro tampoco se pueden impartir los cursos que dependen de entidades sociales. En diciembre ocurrió esto en algunos casos, lo que afectó, por ejemplo, a la posibilidad de que las asociaciones realizaran actividades de ocio y tiempo libre para mantener entretenidos a los más pequeños.
Los monitores temen no recuperar los cuatro meses y la extra adeudada
Entre los trabajadores del servicio de animación y dinamización de los centros socioculturales cunde el desánimo. Temen que, con el nuevo contrato, tampoco vean ni un euro de lo que se les debe. Sospechan que no habrá dinero ingresado en sus cuentas hasta, al menos, finales de febrero o principios de marzo, cuando ya empiecen a trabajar para la nueva gestora. «No es fácil saber de qué cantidad total se habla», explican, porque cada uno tiene un montante distinto. También están casi seguros de que la nómina de enero tampoco llegará a sus bolsillos. «Creo que poco se puede hacer», lamentan.
Carmen Iglesias, del comité de empresa, explica que hace tiempo que ni en la empresa ni los responsables de la misma cogen el teléfono, y lamenta la «lentitude do Concello» para sacar adelante los nuevos contratos de gestión. Apunta que la única vía al alcance de los trabajadores para cobrar es la judicial y, en este caso, aclara, «as reclamacións das cantidades teñen que facerse de forma individual. Dixeron que non podemos facelas en grupo». Lo que sí afirma con seguridad es que la nueva empresa no tiene que asumir la deuda. Asimismo, indica que lo que está garantizado es que el personal, tanto en el caso del contrato de animación como en los otros dos (bibliotecas y conserjería), será subrogado a las nuevas empresas, que asumirán ambos servicios.
Desde el Concello están evaluando jurídicamente la situación de Serviplus para intentar garantizar el cobro de las nóminas adeudadas. Recuerdan que la deuda es de la empresa y no del Concello, e insisten en que el Ayuntamiento pagó a la empresa de gestión.