La reflexión de los bomberos de Santiago ante el voraz incendio del sábado y tras devolverle un perro a su dueña: «Hay algo que esa imagen no muestra»
SANTIAGO
«Celebramos un final feliz. Pero también nos preguntamos: ¿Cuánto tiempo más puede depender la seguridad de toda una ciudad de la suerte y de nuestra propia capacidad de exprimirnos hasta el límite?», cuestionan. El fuego del sábado, con dos personas atrapadas, puso en evidencia la falta de seguridad en Santiago: Brión y Ordes tuvieron que acudir al rescate
17 nov 2025 . Actualizado a las 07:47 h.Horas después de que un voraz y peligroso incendio, declarado el sábado por la mañana en el número 25 de la calle Ulla, en la que esquina con la de Xoana Nogueira, el barrio de Pontepedriña, que puso en evidencia la falta de seguridad que vive Santiago por la falta de efectivos suficientes en el parque de Bomberos y la Policía Local —ya que ambos colectivos se niegan a hacer horas extras para servicios ordinarios porque reclaman al Concello mejoras laborales y sociales, especialmente en el ámbito de las horas que trabajan en noches y festivos—, los bomberos compostelanos quisieron compartir públicamente una reflexión en sus redes sociales. Lo hicieron a partir de una imagen, recogida ayer en varios medios, en la que se muestra el momento en el que los bomberos devuelven su perro, que lograron rescatar del interior del edificio en llamas, a una vecina.
«Es una imagen bonita, humana, incluso emotiva. Y nos alegra que así sea, porque no hubo que lamentar víctimas y el incendio pudo ser controlado. Pero hay algo que esa imagen no muestra», recalcan los bomberos compostelanos.
«En el primer ataque al fuego solo estábamos dos bomberos. Dos. Mientras deberíamos ser doce según los estándares de seguridad y los protocolos operativos que cualquier servicio urbano necesita para trabajar con garantías mínimas. La intervención salió adelante gracias a la colaboración inmediata de la Policía Local, que nos ayudó con los tendidos de mangueras y la evacuación de los vecinos de las primeras plantas. Para rematar la extinción fue imprescindible la llegada de los parques de Ordes y Brión, porque con dos personas sencillamente no es posible garantizar una operación segura y completa», razonan.
«Celebramos un final feliz. Pero también nos preguntamos: ¿Cuánto tiempo más puede depender la seguridad de toda una ciudad de la suerte y de nuestra propia capacidad de exprimirnos hasta el límite?», continúan, encadenando más preguntas.
«¿Quién asumirá la responsabilidad si no conseguimos evacuar a todos?; ¿Y si algo se tuerce dentro, quién vendrá a sacarnos a nosotros?», exponen los bomberos.
«Nos enorgullece el trabajo que hacemos. Nos enorgullece que la ciudad vea esa foto y sienta alivio. Pero es necesario mirar más allá. Esa imagen no debería ocultar una realidad que hace demasiado tiempo que gritamos: el servicio está bajo mínimos y así no se puede garantizar la seguridad que los ciudadanos merecen. Ayer todo salió bien. Mañana… no lo sabemos. Y es hora de que alguien se pregunte por qué», concluyen en un texto que no cesa de sumar comentarios.
Dos atrapados
El saldo del incidente demuestra el peligro que se corrió. En el incendio del sábado por la mañana dos personas resultaron atrapadas y tuvieron que ser trasladadas en ambulancia al hospital afectadas por inhalación de humo. Otro herido tuvo que ser atendido en el lugar.
El fuego se inició al filo de las once de la mañana en el primer piso del edificio, pero rápidamente se propagó al segundo y todo el bloque quedó cubierto de humo. Los Bomberos de Santiago acudieron al instante, pero ante los pocos efectivos disponibles, tuvieron que esperar a que llegaran los refuerzos de Ordes y Brión para poder actuar, y eso supone retrasar la actuación en al menos veinte minutos que fueron determinantes para que el incendio se convirtiese en una seria amenaza para la vida de las personas que se habían quedado atrapadas en la cuarta planta del inmueble.
Una vez que llegaron los bomberos de Ordes y Brión, sus efectivos, unidos a los pocos disponibles en Santiago, pudieron entrar en el bloque y rescatar a las dos personas que permanecían aún en su interior y que pedían ayuda desesperados desde una ventana. También su perro estaba en el piso y el animal mostraba, como ellos, síntomas de haber respirado mucho humo. La situación fue tan preocupante que hasta los policías locales desplazados tuvieron que echar una mano en las labores de extinción sujetando mangueras.