Los 90 años del Capitol, el cine de Santiago que varias generaciones aún no olvidan

Olalla Sánchez Pintos
Olalla Sánchez SANTIAGO

SANTIAGO

Mari Varela, hija del que fue durante casi 30 años proyectista del Cine Capitol, atesora carteles y afiches de películas antiguos
Mari Varela, hija del que fue durante casi 30 años proyectista del Cine Capitol, atesora carteles y afiches de películas antiguos SANDRA ALONSO

El 14 de noviembre de 1935 el antiguo Cine Capitol proyectaba su primer filme, «Casta Diva». Hoy una gran fiesta aniversario, en la que no faltarán música, sorpresas o un encendido de luces, recordará su historia. Mientras, compostelanos que eran niños en los 80 y en los 90, reviven cómo les marcó: «Con 'Supermán' o 'La Guerra de las Galaxias' hubo un auténtico furor»

14 nov 2025 . Actualizado a las 12:48 h.

Hoy, 14 de noviembre, la Sala Capitol celebrará, con una gran fiesta, los 90 años de historia de un referente cultural y de ocio en Santiago que comenzó a escribir su historia en 1935 como Cine Capitol y que, tras apagar definitivamente su proyector en febrero de 1998 con la emisión de Chacal, de Bruce Willis y Richard Gere, se reconvirtió, a partir del 2003, en una reputada sala de conciertos y eventos. La última etapa llegó en el 2024 cuando los productores musicales Fran y Andrés Villasenín se aliaron con los fundadores de la compañía de software Mestrelab, Carlos Cobas y Santiago Domínguez, para asumir la gestión de esa sala, a través de una sociedad que bautizaron como Casta diva, el mismo nombre del filme italiano que sirvió, el 14 de noviembre de 1935, de apertura al cine.

«Todos os dunha idade, os de máis de 45 anos, temos lembranzas do cine. Eu nel vin La chaqueta Metálica de Kubrick cos do cole. Tiñamos 12 anos e non podiamos entrar, pero entramos. Pensabamos nunha peli de pistolas e atopámonos con esa violencia... Voounos a cabeza», recuerda divertido Fran Villasenín.

Los productores musicales Andrés y Fran Villasenín, gerentes de la Sala Capitol
Los productores musicales Andrés y Fran Villasenín, gerentes de la Sala Capitol XOAN A. SOLER

Un hito de modernidad

El cine nacía en 1935 en una calle, Concepción Arenal, situada cerca de la parada obligada del Edificio Castromil, y bajo la gerencia, como se recuerda en el libro Cinematógrafos de Compostela 1900/1986, de los tres socios de Espectáculos Capitol, una sociedad que en 1944 también se haría con el Cine Yago y, en 1955, con el Rayola, el posterior Avenida. «El Capitol se convirtió en la sala más avanzada y cómoda. A diferencia de sus competidores, fue proyectado exclusivamente para cine, con una identidad arquitectónica propia, racional. A partir de 1952, cuando la potente empresa Fraga, absorbió el Cine Metropol, que estaba en Doutor Teixeiro, exhibió en él las superproducciones norteamericanas, pero, aún así, el Capitol continuó con filmes de referencia. Uno que no olvido es Ciudadano Kane, de Orson Welles. Había tres precios de entradas, uno para el patio de butacas y dos para el piso de arriba. Yo iba mucho por las mañanas, a sesiones de cineclubes...», evoca el exprofesor de Cine de la USC José María Folgar.

Cedida por Alejandro Castiñeiras

Sesiones continuas e infantiles

Otra testigo de lo referente que fue el Capitol es Mari Varela, de 72 años, hija del fallecido Antonio Varela, proyectista en el cine durante casi 30 años. «Él, pese a que también trabajó en la Sala Yago y en el Avenida, siempre singularizaba, como gran cine, el Capitol. La primera película la emitía a las 17.30 horas; no volvía a casa hasta las 01.00. Había sesiones continuas, y todas llenas... Él hablaba del éxito de Psicosis y, en general, de los filmes de Hitchcock. También de otros como Romeo y Julieta, de Franco Zeffirelli. Narraba las colas diarias que él veía, al ser tan alto, tras una ventana... Yo, que era una niña, aún recuerdo la sesión infantil, a las 15.30 horas... Pollyanna la pude ver ocho veces», aclara riendo mientras muestra distintos carteles y afiches del Capitol —que publicitaban películas—, que conserva su familia. «Es un recuerdo bonito de una época y de un cine que, para todos, suponía una fiesta. En Fin de Año incluso se daban uvas a los asistentes a la última sesión. A medianoche se tomaban y luego seguía la película», rememora, aclarando que su padre trabajó en él hasta 1973, cuando la empresa Fraga se hizo con el Capitol.

Mari Varela, hija del que fue durante casi 30 años proyectista del Cine Capitol, atesora carteles y afiches de películas antiguos
Mari Varela, hija del que fue durante casi 30 años proyectista del Cine Capitol, atesora carteles y afiches de películas antiguos SANDRA ALONSO

A mediados de esa década el cine, tras una gran reforma, reabrió, encadenando éxitos con clásicos de ciencia ficción. La llegada de los minicines aceleró su cierre.

La empresa Fraga lo vendió en 1998 y tras servir incluso de oficina provisional al Banco Pastor, en el 2003 reabrió, como sala musical, bajo la gerencia de Francisco Sanín. «Los arquitectos primaron mantener la esencia del cine, con la balaustrada, el mármol de la entrada, el ambigú... Muchos, al entrar de nuevo, lo reconocían», valora Sanín. «Yo no olvidó un filme: Tiburón», sonríe.

Las colas de los 80 para ver «Supermán» o «La Guerra de las Galaxias»

Manuel Lafuente, de 57 años, es uno de esos santiagueses a los que el final de la década de los 70 y los 80, época álgida del cine Capitol con estrenos de los grandes éxitos de la ciencia ficción, le cogió siendo niño. «Muchos compostelanos vimos allí, con todos nuestros amigos, películas como Supermán o La Guerra de las Galaxias. Con esas dos me acuerdo que había sido un auténtico furor, con colas fuera, con la calle llena, hasta con niños faltando a clase...», rescata. «Incluso venía la policía para organizar las filas, con vallas... Una vez dentro del cine todos corríamos para conseguir el mejor sitio», rememora sobre una época aún sin entradas numeradas. «Otras películas que también impactaron fueron E.T., Los Goonies, Grease o Top Gun. Muchos pensábamos que en Santiago había cines, y que luego estaba el Capitol», subraya con admiración.

Cedida por Alejandro Castiñeiras
 

Miles de chufas

El éxito que tuvo el cine hasta la década de los 90 lo vivió desde dentro la santiaguesa María Dolores García, de 61 años, quien ayudaba a su madre, Dolores Gil —Lolita—, en la barra del ambigú, ubicado en el piso de arriba. «Ante la cantidad de gente que se juntaba entre películas, estar sola allí era imposible... Había tres sesiones: a las 17.30, a las 19.30 y a las 22.00 horas», rememora. «En esos años en el cine se vendían muchos frutos secos, como almendras o avellanas. También nos pedían chocolatinas o caramelos. Algo que no fallaba eran las muchísimas chufas que salían en bolsitas, y que mi madre compraba en el Cantón do Toural. Entre las bebidas, menos café, había de todo. La gente venía tan a menudo al cine que ya sabíamos sus gustos», refrenda.

Una fiesta aniversario con música, sorpresas y un encendido de luces

Los productores musicales Fran y Andrés Villasenín, gerentes de la Sala Capitol
Los productores musicales Fran y Andrés Villasenín, gerentes de la Sala Capitol XOAN A. SOLER

Desde la gerencia de la Sala Capitol ya se avanza parte de la programación con la que el próximo viernes 14 se celebrará el 90 aniversario del emblemático local. «Os actos comezarán ás 19.30 horas. Como coincidiu que a data do aniversario é o 14, xusto un día antes de que Abel Caballero acenda as luces de Nadal en Vigo, xa dicimos, tamén de broma, que nós nos adiantamos... O primeiro acto do vernes será un prendido de luces na fachada do cine, a cargo de Iluminaciones Santiaguesas», comenta divertido el productor Fran Villasenín, luciendo, junto a su hermano Andrés, camisetas especiales para la ocasión y el cartel con el que se quiso hacer un guiño a esas películas de los años 80 y 90 que permanecen en el imaginario colectivo de los santiagueses.

«Ás 20.00 horas haberá uns pinchos e unha benvida a cargo de Bodegas Martín Códax. Ás 21.00 horas a compañía Chévere contará A verdadeira historia do Capitol. Media hora máis tarde tomarán o relevo as actuacións de dous grupos sorpresa. Xa ás 00.30 horas comezará unha gran festa con dj. A idea é prolongar a celebración ata as 04.00 horas», destaca Fran Villasenín, señalando que ya restan pocas entradas —a un precio de 20 euros— a la venta. «Moitos queremos lembrar e celebrar», agradece.