El Halloween llega ya a todo Santiago: de urbanizaciones y bares de mucho miedo a un cementerio en Roxos o a foliadas de difuntos por pubs de la zona vieja
SANTIAGO
Muchos vecinos de barrios y parroquias compostelanas, como O Castiñeiriño, Villestro o Mallou, se movilizan para decorar sus casas con todo tipo de motivos de miedo. En la noche del 31 admiten que son centenares los niños que pasan por ellas pidiendo caramelos. Mientras, hasta seis bares del casco histórico compostelano se juntan en una programación especial
30 oct 2025 . Actualizado a las 21:53 h.Pese a que las lluvias suman estos días protagonismo, el mal tiempo no diluye las ganas de fiesta en Santiago previo a un puente —en el ámbito escolar— de cuatro días en el que los más pequeños, de viernes a lunes incluido, podrán disfrutar de un Halloween de cada vez mayor tirón en la ciudad. Una influencia que no solo se aprecia en múltiples disfraces de terror sino en las cada vez más numerosas organizaciones en las que su fachada se llena estos días de fantasmas, esqueletos o telas de araña. ¿El objetivo? Que todos, sobre todo los más pequeños, lo pasen de miedo.
Entre las urbanizaciones que más sorprenden en estas fechas está una de Roxos, en la parroquia compostelana de Villestro. Un enclave residencial y familiar cercano al campo del S.D. Villestro y al colegio de Roxos, en el que, sus familias, aprovecharon en las últimas semanas los momentos sin lluvia para decorar un asombroso cementerio.
«Nosotros llegamos a la urbanización hace tres años y, el Halloween, ya llevaba tiempo celebrándose a lo grande. Aquí hay mucha unión vecinal. En verano, por ejemplo, nos juntamos hasta 300 personas en una comida. El pasado fin de semana nos unimos en un magosto… Estamos puerta con puerta y en las jornadas previas a Halloween vamos hablando para organizar también esta fiesta. Cada casa decora su fachada como puede, se tenga o no niños. En la rúa Xeración Nós puede haber hasta 10 viviendas decoradas. La propia noche del 31, y ya por toda la urbanización, las casas de miedo pueden llegar a ser 30», explica con ilusión una vecina.
«De año a año un vecino guarda las tumbas que colocamos en un cementerio que hacemos entre todos. En él no falta lo principal, como —además de tumbas—, esqueletos o huesos. Cada Halloween, de todas formas, intentamos innovar y, en este, pusimos unas figuras que simulan como a la Santa Compaña, así como una verja por delante», añade, confirmando que en la noche del 31 el ambiente en la urbanización es inmejorable.
«Depende un modo del tiempo, pero, el año pasado, con buena noche, aquí había hordas de niños que van pasando por las casas, pidiendo caramelos», aclara.
La urbanización «festeira» de O Castiñeiriño
Otra urbanización cuya fama de festeira se acrecienta Samaín a Samaín es una de O Castiñeiriño. «Es una zona muy cómoda con muchas hileras de adosados en calles paralelas. La gente aparca fácil y, en la noche de Halloween, esto es un no parar», confirma una vecina que a su vez es la dueña de una de las distintas casas que en la noche del día 31 lucirán un aspecto tenebroso. Ella misma recordaba a La Voz cómo fue el impulso de Quico Fernández Otero, presidente de la comunidad y uno de los históricos del carnaval compostelano —ya en la década de los 90 estaba al frente de la comparsa Os Conformistas de Conxo— y el anhelo de motivar a los niños lo que movilizó, ya en los últimos años, a muchos vecinos en estas fiestas.
«Al principio venían los niños a buscar caramelos y, tras decirnos lo de truco o trato, veíamos cómo se quedaban con pena, como tristes, con ganas de más fiesta. Poco a poco los vecinos se fueron sumando y cada vez hay más casas que se animan a lucir esqueletos o monstruos», ejemplifica, sin olvidar que en una de ellas incluso se monta un pequeño túnel del terror en el que, los pequeños, previo pago de un caramelo, pueden entrar las veces que quieran.
«El año pasado fue una locura. Por ese túnel pudieron pasar más de 250 niños. El ambiente era excepcional, con muchos adultos también disfrazados. Al final todo se contagia», asiente divertida.
De hecho son cada vez más los rincones de Santiago donde se aprecia esas ganas por festejar el Halloween a lo grande. En la zona de Mallou, en SD Compostela, por detrás de donde se ubica el Sergas, cuatro casas ya lucen, tanto en sus escaleras exteriores como, en general, en toda la fachada, calabazas, con telas de araña, sábanas, esqueletos... «Cada vez va a más», confirman por los distintos barrios compostelanos sobre una tendencia que también abarca a cada vez más comercio y hostelería.
Un ejemplo de ello es el Hostal Pumar, en la rúa Galeras, donde su encargada, Circe Rodríguez, confirma que lleva cinco años —«desde que cogí el local»— decorando gran parte del espacio del bar del establecimiento con motivos de miedo. «Cada año va a más; y luego repetimos en Navidad», apunta sonriendo mientras constata cómo son muchas las familias que llegan atraídas por la decoración.
«Tenemos desde robots de miedo que actúan con palmadas a figuras que asustan a la gente. Hay un esqueleto que abre sus alas; una viejecita que parece señalar a los que entran con el dedo; o un pirata con un loro», muestra, avanzando cómo es en la noche del día 31 cuando el local adquiere aún mayor protagonismo. «Esa noche vienen muchos niños a pedir caramelos, y a todos les damos», avala.
Varios pubs de Santiago se unen en una programación especial
Ya en horario nocturno también gana eco la programación especial por el Samaín. Este año, incluso seis pubs del casco histórico compostelano se unieron para ofrecer unas terroríficas veladas durante las noches del 31 y 1, es decir, del viernes y el sábado.
En ambas jornadas la encargada de abrir las ganas de fiesta -desde las 20.00 horas- será A Gramola, con una foliada de difuntos.
A las 22.00 coge también el relevo el Camalea con una «Noite das mortas» y una ruleta «que fai voltar (do máis alá)», bromean desde la organización.
A partir de las 23.00 horas, las opciones se diversifican. En el pub Atlántico el día 31 tendrá lugar una Festa de difuntos, con concurso de disfraces, tomando el relevo una Festa mexicana en la noche del día 1. En el Xuntanza en la noche del viernes ya se avisa que habrá chupitos gratis para quien acuda disfrazado. En la Borriquita de Belém la música con dj coge protagonismo el día 31 mientras que en el pub Momo se decantan por una Noite de película, con clásicos de cine de terror, concursos de disfraces, proyecciones o maquillaje.
Otro histórico de la zona vieja compostelana, como el pub A Carrilana, también demuestra con su decoración que llega a «noite de mortos».