Las tres concejalas de Santiago alineadas con Muíños se enfrentan a la expulsión del PSOE

r. m. SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

SANDRA ALONSO

El portavoz se expone al cese definitivo en el partido al no facilitar su relevo por Sindo Guinarte

22 ene 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

La crisis del PSdeG-PSOE de Santiago no tiene parada de momento. El expediente y la expulsión temporal de Gonzalo Muíños y el intento de relevarlo en la portavocía del grupo municipal no ha cerrado nada. La pugna intestina en la familia socialista y las heridas que ha dejado son tan profundas que el correctivo del aparato no se quedará únicamente en quien ha sido la cara visible de la formación en Raxoi en el último año y medio. También llegará a las tres concejalas que están sosteniendo a Muíños en la portavocía en contra de las directrices del partido. La dirección provincial del PSdeG ha tomado nota de su incomparecencia en la reunión convocada para el pasado lunes por Sindo Guinarte, el portavoz nombrado por el partido, para proceder, precisamente, al relevo de Muíños en ese cargo.

Mercedes Rosón, Mila Castro y Marta Álvarez, al igual que Gonzalo Muíños, hicieron oídos sordos a esa convocatoria. Son mayoría dentro del grupo municipal, al que corresponde la designación del portavoz. Y esa actitud ya consta oficialmente en Ferraz. La ejecutiva provincial del partido no dejó pasar ni 24 horas para tomar medidas y en la mañana de ayer ya había remitido un informe a la dirección federal para dar cuenta de una incomparecencia que no pudo cogerlos por sorpresa, no tras la claridad con que se manifestaron las edilas en la rueda de prensa con la que Muíños se defendió el lunes de las acusaciones del aparato del partido.

Las tres se exponen a seguir el camino de Muíños, el de la expulsión, que podría ser directa (también para él al no facilitar el relevo en la portavocía) si se activa el mecanismo que permite la expulsión automática. Ferraz tiene la última palabra, aunque la toma en consideración de ese mecanismo es lo que se plantea desde la dirección provincial.

La posibilidad está encima de la mesa y en el actual escenario —con un portavoz expulsado que el partido no reconoce y la imposibilidad de darle relevo— todo apunta a que, sea cual sea la decisión, será rápida. Hasta es probable que llegue antes del informe del secretario municipal solicitado por la alcaldesa para dirimir a quién corresponde la portavocía del grupo ante la notificación oficial del PSdeG al Concello de que Gonzalo Muíños ha sido relegado.

El secretario tiene 10 días para pronunciarse, aunque la alcaldesa espera que no precise agotar el plazo. Quien sí lo llevará al límite será Muíños para recurrir la sanción que le ha impuesto el partido. Son diez jornadas hábiles que extienden ese plazo hasta el día 31, con lo que, si el secretario no emite antes un informe que lo cuestione, Muíños ejercerá como portavoz en el pleno ordinario del día 30. Pero el partido insiste en que sus estatutos fijan que la interposición de recursos no supone la suspensión de la ejecución de la resolución sancionadora.

Los «díscolos» sitúan el origen de esta crisis en la demanda de hacer un hueco a Aitor Bouza, el secretario general local, en Raxoi. Y Muíños no solo insistía ayer en las presiones que les llegaron con ese objetivo, sino que entiende que las declaraciones del secretario provincial del partido, Bernardo Fernández, ayer en la Ser así lo reflejan. Según Fernández, fue Muíños quien ofreció dimisiones de compañeros. Muíños lo niega y afirma en la red X que con eso Fernández confirma que «esas presións existiron». El edil sostiene que desde el principio «intentei mediar na situación, con man esquerda e procurando o entendemento entre ambicións persoais duns e o efecto destas nos dereitos que nos asisten aos concelleiros».

Sanmartín no ve en peligro la gobernabilidad, pero le preocupa la crisis socialista

El gobierno de Goretti Sanmartín no desaprovecha ninguna ocasión estos días para asegurar que la profunda crisis que viven los socialistas no afectará a la gobernabilidad de la ciudad ni a la aprobación de los presupuestos negociados con el grupo opositor y anunciados tan solo dos días antes de la expulsión de Muíños. La regidora sostiene que el grupo socialista en su conjunto participó en esa negociación y espera seriedad en ese sentido, al margen de que la crisis de la formación del puño y la rosa haya fracturado su representación en Raxoi en dos bloques. De un lado, Sindo Guinarte y Marta Abal, quien participó en la negociación de los presupuestos. De otro, Gonzalo Muíños, Mercedes Rosón, Mila Castro y Marta Álvarez. La alcaldesa, de hecho, mantiene la intención de llevar los presupuestos al pleno a mediados de febrero. Así lo indicó ayer en una entrevista en la Ser. «O PSOE no seu conxunto participou nesta negociación e se recolleron as súas propostas e non hai razón para que non se aproben», dijo.

La alcaldesa apuntó que la situación no es buena para Santiago. «É preocupante», dijo, pero esa crisis y la posible división del grupo municipal no altera nada en la gobernabilidad, en la que está «centrado» el ejecutivo, que «falará con todo o mundo» y que está «preparado para gobernar o resto do mandato». Sanmartín entiende que todos los integrantes del actual grupo socialista «seguirán apoiando», acaben donde acaben, las necesidades de la ciudad «e que se lles dea solución. La portavoz de Compostela Aberta (CA), María Rozas, defendía también en un debate en Onda Cero que no peligra la gobernabilidad.