No hay diferencias

La Voz

SANTIAGO

La posible acogida de migrantes en albergues privados del Camino de Santiago trae al entorno de la capital gallega una prueba de solidaridad, de elemental humanidad, como en su momento lo fue y aún lo es la guerra en Ucrania, con refugiados que huían del conflicto y acogidos con los brazos abiertos, en sus propias casas, por muchas familias gallegas. ¿Cuál es la diferencia? Las distancias económicas y culturales no son motivo para levantar una barrera. Como reflexiona el hospitalero arzuano de Boente, por pura humanidad los albergues del Camino también acogen a los propios peregrinos que no tienen medios. No hay diferencias.