Tráfico a ciegas

Ignacio Carballo González
Ignacio Carballo LA SEMANA POR DELANTE

SANTIAGO

19 jun 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Santiago se puede enorgullecer de ser una ciudad con unos bajísimos índices de accidentalidad de tráfico en su red viaria, al menos en lo que se refiere a siniestros graves. Así se ha ido consolidando a lo largo de los últimos años como resultado de una indudable concienciación de los ciudadanos en el respeto a las elementales normas que evitan que el asfalto se convierta en una auténtica selva; de una atinada regulación de la movilidad rodada y peatonal; y, por supuesto, de la imposición de medidas coercitivas que invitan a que quien pretenda perpetrar alguna barbaridad al volante se lo piense —si está en condiciones de pensárselo— antes de hacerlo. Dicho esto, en la secuencia de reurbanizaciones viarias que introducen ambiciosas medidas de «pacificación» del tráfico y de ganancia de espacio para el flujo peatonal, se está optando por fórmulas que pueden poner en riesgo tan positivo balance de siniestralidad. El híper polémico cruce de Os Concheiros es un ejemplo de libro. Por muchas vueltas que se le ha dado para clarificar las rutas del movimiento rodado y peatonal, es evidente que el resultado no es bueno. Para un conductor, salirse de la avenida de Lugo o de Rodríguez de Viguri para realizar algún giro o para entrar o salir de Fontiñas o de la rúa dos Concheiros es una aventura a ciegas. Queda muy bonito eso de crear un «espacio de convivencia» entre coches y peatones, pero no se consigue únicamente imponiendo un límite de velocidad de veinte por hora: la integridad física de los caminantes corre, igualmente, serio riesgo. Y no digamos la proliferación de rotondas donde confluyen carriles más estrechos de lo normal y donde, además, muchos conductores se creen los reyes del mambo y las cruzan recto como si fuese un territorio a conquistar. O rotondas con semáforo como la de nivel inferior de Sar, donde se producen peligrosos atascos agravados por la presencia de autobuses en el acceso a la estación intermodal por Clara Campoamor. Habrá que realizar ajustes para que el tráfico fluya con normalidad y para que no se tuerza la estadística de accidentes. Es probable que a la lista de ajustes se sume, pasado San Xoán, el escaso espacio que queda en Os Concheiros para que se crucen dos buses. Ya se verá.