«Esta casa nos la quitan de las manos»

La demanda de viviendas con jardín, que abundan en Santiago, crece un 70 %


santiago / la voz

Los arquitectos reconocen que la pandemia obligó a mirar, más que nunca, de puertas adentro, y que ahora a la gente le preocupa más que hace un año la calidad de su hogar. Uno de los valores en alza son las casas que tienen terreno, ya sea una huerta, un jardín o, simplemente, una terraza. El confinamiento obligó a pasar meses encerrados en el hogar y el riesgo de contagios sigue aconsejando permanecer muchas horas en casa, de ahí que los espacios abiertos dentro de la propiedad coticen más que nunca. «Nos las quitan de las manos», dicen en el sector inmobiliario. Ya sea para alquilar, para comprar, para rehabilitar o para invertir.

Y en esta nueva tesitura, Santiago gana, porque es una de las ciudades con más casas independientes que disponen de una huerta o un jardín. Ya sea en la zona vieja -como en la calle Hortas, de ahí su nombre- o en las inmediaciones de la almendra -como San Pedro, Belvís, Santa Marta, Conxo o Sar-, la ciudad ofrece la posibilidad de residir en un entorno urbano sin renunciar a placeres del rural como el de cosechar cultivos para autoconsumo o disfrutar de un pulmón verde al otro lado del salón.

Es una tendencia que se sospechaba cuando llegó la pandemia pero que ahora corroboran las estadísticas. El último barómetro de la Asociación Galega de Inmobiliarias (Agalin), que se refiere a las encuestas realizadas entre sus asociados en los meses de junio, julio y agosto, indica que la demanda de inmuebles con espacios verdes se incrementó en un 70 % con respecto al año anterior. El dato tiene su miga, porque no hace mucho que los pisos con balcones o terrazas provocaban recelos en lugares como Santiago, frente a la alta demanda que tenían en otras zonas de España más secas. «Hasta hace nada, los compradores ponían pegas, porque tenían miedo de que filtrasen humedad, pero con la pandemia, se han revalorizado», indica Carlos Debasa, presidente de Agalin. No solo creció la demanda de casas con huerta, sino también la de áticos con terraza y pisos con balcón. «Y a precios razonables, porque durante mucho tiempo no era lo que más se demandaba».

Auténticas gangas

Los precios no siempre son bajos, porque estamos hablando de la capital de Galicia, donde el metro cuadrado ronda los 2.000 euros. Pese a ello, Debasa asegura que hay compradores que aprovechan las gangas de casas en mal estado y las adquieren para rehabilitarlas. «El que tiene visión de futuro, invierte con la intención de ir haciendo las reformas con calma, y los que son manitas, las hacen ellos mismos». La necesidad de buscar precios asequibles hace también más interesantes los inmuebles en las afueras. Mientras que la vivienda ideal, hasta hace nada, era un piso en el centro, aunque fuese pequeño, ahora se sueña con una casa en el extrarradio.

El presidente de Agalin cree que esta nueva coyuntura beneficiará al mercado inmobiliario de Santiago y a la rehabilitación y reocupación de las viviendas vacías del casco antiguo. «Colocar de nuevo en el mercado esos inmuebles es una vieja aspiración tanto de nuestra asociación como del Concello, y a veces es muy difícil, porque están abandonadas, porque los herederos viven fuera o son muchos y no se ponen de acuerdo. Aunque hay subvenciones, no es fácil, pero este es un buen momento, porque está habiendo mucho movimiento».

Y aunque es pronto para decirlo, Debasa cree, también, que puede ser una buena salida para las viviendas turísticas, cuyo negocio quedó estancado tanto por la pandemia como por el endurecimiento de las condiciones para explotarlas. «Algunas ya están migrando al alquiler tradicional», asegura.

Premio Europa Nostra

Un repaso por los portales inmobiliarios con más presencia en la ciudad de Santiago y en su entorno constata que hay ofertas para todos los gustos, desde casas en verdadero estado de ruina pero con posibilidades para quien quiera invertir, a auténticos chalés de lujo no aptos para la mayoría de los bolsillos. Pero no faltan tampoco opciones a medio camino que van desde pisos con terraza en el centro a casas en buen estado con precios medios para el mercado compostelano.

En zonas rurales próximas a la ciudad se pueden encontrar gangas como una casa arruinada en Santa Lucía por 25.000 euros, o en Figueiras por 50.000. Quien desee invertir en una buena rehabilitación se puede hacer con un inmueble en A Rocha por 69.000 euros, o con otro en Santa Marta por 75.000, muy interesante por su ubicación, por su tamaño y por las posibilidades que ofrece. Con precios más altos, pero con la ventaja de que ya están listos para entrar a vivir, en las inmediaciones del campus sur hay un chalé a la venta por 363.000 euros, o una casa con huerta en la zona de San Pedro por 295.000. En el centro, en la calle Doutor Teixeiro, se puede adquirir un ático de 193 metros cuadrados con amplia terraza por 470.000 euros, y un chalé con un agradable jardín por 295.000 en Concheiros. Y por ese mismo precio es posible hacerse, incluso, con un adosado en Luar do Carme, con garaje y piscina, cuya rehabilitación recibió el premio Europa Nostra.

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