El paseo fluvial de Sar gana adeptos como espacio para realizar ejercicio

La ruta es muy usada para ir de Fontiñas y Pontepedriña evitando el tráfico


santiago / la voz

El paseo fluvial del río Sar ofrece tres rutas: la circular de Pontepedriña, la larga de Brañas de Sar y la circular de Ponte do Sar. La primera es de 1,4 kilómetros, la segunda de 2, y la tercera de 1,6. Las tres son de poca dificultad y aptas para todas las condiciones físicas. Incluso quienes se desplazan en silla de ruedas podrían hacer parte del recorrido en la zona de Pontepedriña, y solo tendrían dificultad para acceder al puente de Sar y subir la zona en pendiente junto al multiusos, donde las piedras complican el paso a quienes no llevan el calzado adecuado.

El recorrido arranca junto al mismo multiusos Fontes de Sar, en Fontiñas, y sigue el cauce del río hasta Pontepedriña, junto a los bloques de viviendas sociales. Desde Pontepedriña, tras cruzar la avenida de O Restollal, se accede al parque del mismo nombre y, con algo más de dificultad, se puede llegar hasta el Bosque del Banquete de Conxo casi sin pisar asfalto. Un lujo para los compostelanos.

El paseo fluvial del Sar tiene el suelo y los puentes de todo el tramo en perfecto estado, y solo las lluvias de los últimos días dejaron algunos charcos que obligan a dar algún que otro salto para evitar manchar el calzado. Claro que si el caminante va adecuadamente calzado para la travesía tampoco precisaría evitar las pequeñas pozas. La vegetación, especialmente la de las márgenes del río, ha crecido considerablemente en este verano atípico, y el cauce, después de las últimas lluvias, discurre estos días con un nivel más propio del invierno que del verano. El vendaval del pasado miércoles se llevó por delante algunas pequeñas ramas, que algunos caminantes se encargaron de retirar para dejar libre el itinerario. Todo el paseo está limpio y no se aprecian restos de bolsas ni basura, y tampoco, a diferencia de lo que puede verse en otros puntos de la ciudad, hay a la vista mascarillas tiradas en el suelo.

Si bien el recorrido se pensó como un espacio para el ejercicio al aire libre y para paseos tranquilos, cada vez se llena más de personas que prefieren desplazarse por este camino para ir desde Pontepedriña a Fontiñas o viceversa, evitando el tráfico que rodea el casco urbano. La ventaja es que no solo es un paseo más corto sino que presenta menos desnivel, se respira aire puro y se escucha el sonido del agua y el canto de pájaros. Nada que ver con el ambiente que se encontrarán quienes opten por ir por el centro de la ciudad, ya sea por el ensanche o por la avenida de Lugo. Entre Fontiñas y Pontepedriña, por el paseo del río, hay dos kilómetros, que a un ritmo normal se hacen en media hora.

Junto a los que usan el paseo como atajo más agradable para ir entre barrios, hay otros muchos que utilizan la ruta para hacer ejercicio. No solo es habitual encontrarse a pequeños grupos de personas caminando a buen ritmo o con más calma, sino que también son frecuentes los corredores y, aunque en menor número, los ciclistas.

Algo que llama la atención es que, en estos tiempos de covid, los que caminan por el paseo, independientemente del ritmo al que lo hacen, llevan puesta la mascarilla. Algunos la dejan en la barbilla o sin tapar la nariz, pero la suben al cruzarse con otras personas. Los que corren o van en bici no llevan máscara, si bien en esos casos no es obligatoria.

Baja dificultad en la senda del río Sarela

El paseo fluvial del río Sarela une la zona de Pontepedriña de Abaixo, en la salida hacia O Romaño, con Galeras, Carme de Abaixo y San Lourenzo, donde es posible seguir por el trazado del Camino de Fisterra. La parte más rural del paseo se localiza entre O Romaño y Santa Isabel, donde las piedras que están casi sobre el río eran usadas como lavaderos.

El Bosque de Galicia alfombra el Gaiás

La falda del monte Gaiás era una explanada casi sin vida vegetal hasta que la Xunta plantó 11.000 árboles y acondicionó cinco kilómetros de senderos. Nació así el Bosque de Galicia, en el que también se instaló un sistema de iluminación led para que pueda ser utilizado también cuando se apaga la luz natural.

Granxa do Xesto y Selva Negra

Pasar una jornada en la Granxa do Xesto y pasear por la Selva Negra es uno de los placeres que tienen a su alcance los compostelanos. El Consorcio compró en el 2007 la Selva Negra a sus herederos, un espacio que data del siglo XVII. Está en la falda del monte Pedroso, a continuación de la Granxa de Xesto.

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