A-8, la autovía aún incompleta

El tramo Guitiriz-Lavacolla lleva diez años en espera y carece de plazos pese a los compromisos adquiridos


redacción / la voz

La A-8 lleva diez años de espera. El 2014 supuso la conclusión de los tramos pendientes en Galicia, Mondoñedo-Lindín y Lindín-Carreira, que permitían la conexión de la transcantábrica con la autovía del Noroeste (A-6) en Baamonde. Sin embargo, la llegada de la A-8 a Lavacolla (Santiago) fue acordada en marzo del 2010 en el Congreso de los Diputados, que aprobó una propuesta del diputado socialista Ceferino Díaz con ese contenido.

Dos días después de ese debate parlamentario, Antón Louro, entonces delegado del Gobierno en Galicia, anunció, en una visita a Guitiriz, que en breve plazo comenzarían los trabajos preliminares y admitió la necesidad de la obra. En la proposición se subrayaba la abundancia de tráfico pesado y la necesidad de conectar Santiago, Arousa y Barbanza con la cornisa cantábrica con una vía de alta capacidad, y Antón Louro comentó que la obra era de sentido común.

Desde entonces no se ha avanzado en el proyecto, ni se han concretado plazos o dotaciones presupuestarias para los distintos tramos. La A-8 sigue terminando en Baamonde, y el tráfico que se dirige de Guitiriz a Santiago tiene dos opciones. Una es seguir por A-6 hasta Guísamo y tomar la AP-9 hacia la capital de Galicia; la otra es salir de la autovía del Noroeste y continuar por la carretera Irún-Santiago (N-634). La primera tiene un recorrido de unos 20 kilómetros más e implica el pago del peaje Guísamo-Santiago (6,20 euros para turismos y 11 o 13,60 euros para las distintas clases de vehículos pesados).

Tramo de 51 kilómetros

El tramo Guitiriz-Lavacolla por la carretera N-634 es un recorrido de 51 kilómetros, con inicio en O Porto Vello, cerca del límite de las provincias de Lugo y de A Coruña, y con llegada en una rotonda próxima al aeropuerto. Según una comprobación realizada el domingo 9 con un viaje Lavacolla-Guitiriz, son necesarios 45 minutos para completar el trayecto.

El viaje obliga al conductor a pasar por una serie de tramos en los que la velocidad está limitada a 40, a 50 o a 70 por hora. Nada más iniciar el recorrido por la carretera nacional, en la que se entra por una rotonda, hay una limitación de 40 por hora en Amarelle (O Pino). Dentro de ese mismo municipio, la velocidad está limitada 50 por hora en los tramos que pasan por los pueblos de Gradamil y de O Marquiño.

También está la velocidad limitada a 50 por hora en Lanzá (Mesía) -en donde hay un cruce con la carretera AC-524, que comunica con Ordes-, así como en el cruce de Sesmonde (Vilasantar), en donde la intersección con la carretera AC-840 (Betanzos-A Golada) se resuelve con una rotonda.

Ya en el municipio de Curtis, la velocidad está limitada a 50 por hora en el núcleo de Teixeiro. Dentro de esta localidad hay además una limitación a 40 por hora, establecida en la rotonda por la que también pasa la carretera AC-231. Esta es la localidad de mayor entidad del recorrido. Por un lado, hay viviendas y negocios cerca del tramo urbano de la carretera, que además pasa al lado de un polígono industrial en fase de expansión: por ejemplo, Greenalia puso en marcha, hace meses, una planta de biomasa e Inleit tiene una factoría en la que prevé tratar al día 700.000 litros de leche.

El Camino Norte, cerca de la carretera

Hay tramos del Camino Norte, en el municipio de O Pino, en los que la ruta jacobea discurre muy cerca de la carretera. El itinerario que entra en Galicia por A Mariña y sigue por Terra Chá confluye con el Camino Francés en Lavacolla. La N-634 es la travesía principal de núcleos de O Pino, de Frades y de Mesía, y el acceso a la prisión de Teixeiro se realiza por una vía que sale también de esta carretera.

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