Ana María Núñez: «Para muchas personas fue muy duro el estigma que les ocasionó el covid»

JOEL GÓMEZ SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

MONICA IRAGO

En diez semanas, el Grupo de Intervención Psicolóxica en Catástrofes atendió a 723 personas preocupadas por la pandemia

03 ago 2020 . Actualizado a las 01:18 h.

El Grupo de Intervención Psicolóxica en Catástrofes e Emerxencias (Gipce) del Colexio Oficial de Psicoloxía atendió entre el 6 de abril y el 12 de junio a 723 personas a causa de la pandemia del covid-19, a través del teléfono 112, tras un convenio con la Xunta. Como indica su coordinadora, Ana María Núñez, les llegaron preocupaciones relacionadas con la salud mental, la situación económica y el temor al futuro.

-¿Cómo realizaron el trabajo?

-Atendimos consultas telefónicas los 7 días de la semana y las 24 horas. Intervinimos 29 psicólogos, en turnos de 8 horas, inicialmente 6 por turno, y recibíamos llamadas continuamente.

-¿Cuándo hubo más demanda?

-Sobre todo el primer mes, cuando estábamos encerrados y las personas se veían más limitadas, era un cambio muy radical en sus vidas. Al avanzar en la desescalada se vieron más tranquilas al poder salir de casa, hacer más cosas, reincorporarse al trabajo o hacer ejercicio físico. Eso se notó. Al recuperar las rutinas y poder ver a amistades y a familiares, las llamadas disminuyeron.

-¿Qué les preocupaba?

-Vimos mucha ansiedad anticipatoria en personas que no sabían qué harían si se contagiaban. Se ven estos casos aún ahora, de personal del sector turístico, de hostelería o espectáculos, que no saben qué va a pasar con su futuro. Otras pedían asesoramiento por no saber qué hacer con sus padres o abuelos para que no se sintiesen tan solos, pues antes los veían a diario y por el confinamiento no podían. O qué hacer con niños pequeños, que no aguantaban en casa. Y personas con patologías previas que vieron interrumpido su tratamiento con psicólogos o psiquiatras nos llamaban porque se agudizaban sus síntomas. Y ayudamos a gente mayor, que se sentían solos, abandonados, que nadie se acordaba de ellos. Además, atendimos algunos casos de violencia de género, o de acciones suicidas muy preocupantes.

-¿Están a seguimiento ahora esas personas?

-Antes de acabar el servicio ya empezamos a derivar a muchas a unidades de salud mental y a otros profesionales para que les siguiesen, o que planteasen un tratamiento más personalizado.

-¿Fue diferente a otras emergencias o la casuística se repite?

-Fue muy diferente. Siempre intervenimos en situaciones excepcionales, pero esta lo fue más. En este trabajo el contacto directo y el apoyo presencial a la persona afectada es muy importante. Aquí nos perdimos muchas cosas, como la valiosa información visual y la que nos da la conducta no verbal; solo nos podíamos guiar por la voz, teníamos que estar muy concentrados y que no hubiese ruidos que nos distorsionasen, era más complicado, y con el riesgo de poder malinterpretar a través del teléfono. Fue una experiencia nueva, pero gratificante en el fondo.

-¿Atienden aún muchos casos relacionados con la pandemia?

-Si, y muy diversos: vienen a las consultas personas que perdieron a familiares por el covid y buscan ayuda para elaborar duelos muy importantes, porque les llevaron al familiar y no volvieron a saber de él; hubo casos en los que les devolvieron unas cenizas y no pudieron estar arropados en el momento del entierro. Fueron situaciones muy complicadas. Tenemos casos de gente con mucho miedo para enfrentarse al día a día. Además, para muchas personas fue muy duro el estigma que les ocasionó el covid por parte de colegas de trabajo o amistades que les pedían que no se les acercasen por miedo a que les contagiasen, incluso sanitarios rechazados por sus hijos. Fueron doblemente víctimas: primero del covid y después, por el rechazo de su ambiente. Y lo mismo a nivel económico: hay gente muy angustiada y con enorme incertidumbre por el futuro inmediato, no saben cómo afrontar lo que queda de año.

«Aún nos llaman para explicar la experiencia de Angrois»

Ana María Núñez es de Padrón. Estudió Psicología en la USC. Tiene consulta en Vilagarcía. Integra el Grupo de Intervención Psicolóxica en Catástrofes e Emerxencias (Gipce) desde el 2005, y lo coordina desde abril del 2019. La semana pasada, en Santiago, planificaron formación «para dar respuesta a situaciones que surgieron en la pandemia. Tenemos la programación del 2021, pero estamos ya con actividades para el 2022», dice.