Aplazar el Día das Letras Galegas evitará que la tan rosaliana fecha del 17 de mayo no se aproveche como merece para reconocer la inmensa labor de Ricardo Carvalho Calero por la autora de Cantares gallegos. Este libro, que está en el origen de la celebración, fue por él calificado como «epopeya popular», que tiene como protagonista al pueblo gallego, según rubricó en estas páginas. Esa poesía no la escribió para los gallegos, sino para los no gallegos; pero aún así dio y da vida al idioma, agregaba. Carvalho contribuyó decisivamente para situar a Rosalía en la posición central que indiscutiblemente ocupa en el canon literario gallego: lo hizo en su Historia da Literatura Galega Contemporánea; en los muchos trabajos que le dedicó, varios años, en este periódico; en libros y estudios; en trabajos de investigación que alentó; en sus clases, conferencias y otras intervenciones. Construyó una Rosalía total, que mantiene justo valor y esplendor.
Aunque, bien pensado, cualquier día del año es bueno para el homenaje a Carvalho. Porque otra de sus decisivas contribuciones fue engrandecer las Letras Galegas, recuperando su genuina historia y tradición y trabajando para hacerlas más rentables. Evidenció cómo restaurar el uso de la j y de la ç, como también nh, lh, y otras posibilidades, que aguardan por el reconocimiento oficial de sus enseñanzas. En mayo de 1987, en un artículo en La Voz de Galicia, proponía que el idioma gallego «conquiste todas as capas da sociedade». Él mostró bien como hacerlo.
Su propuesta lingüística es tan acertada como su defensa de Rosalía. Y, además, deudora y consecuencia de Rosalía.