Hostelería: Incertidumbre y reinvención

Mientras unos pocos se adaptan a la crisis, la mayoría opta por esperar antes de abrir


santiago / la voz

El plan de desescalada del Gobierno permite ya a los restaurantes abrir sus puertas aunque no recibir clientes. Pueden, como hasta ahora, enviar a domicilio y la novedad es que también les está autorizado ofrecer el servicio de recogida de pedidos en el propio establecimiento. Sin embargo, son pocos los que han dado el paso.

La mayoría del sector define con una única palabra su situación: Incertidumbre. «No sabemos qué protocolos hay que adoptar y tampoco contamos con el material para poder empezar a trabajar, por lo que hemos decidido dejar pasar esta semana y ver después qué pasa», explican desde la brasería A Grella.

Idéntica valoración hacen desde O Faladoiro, que como A Grella cuenta con amplias instalaciones, por lo que su mejor opción sería que les dejasen atender al público adoptando medidas para asegurar la distancia de seguridad entre mesas. «Nosotros podríamos dar treinta comidas por turno sin problema», explican.

Hay otros restaurantes que, por el contrario, han decidido reinventarse, como es el caso del Pampín, en el barrio de San Pedro (Ruela das Fontiñas, 4), que se lanzó con gran éxito a ofrecer su comida tradicional a domicilio y que también se apunta ahora a permitir recoger los pedidos en el local.

«O restaurante non abre, mais si o novo local que imos abrir»

Martín Pais cree que el miedo no es buen compañero y lo ha dejado a un lado por completo. Su restaurante, Orixe (Casas Reais, 21), ni ha servido a domicilio ni ofrecerá la posibilidad de recoger pedidos «porque a nosa cociña non se adapta a esa posibilidade», explica. Pero ha decidido lanzarle un órdago a la crisis del coronavirus y en unos pocos días abrirá un nuevo negocio muy cerca del actual. Se llamará Orixe Ultramarinos y ofrecerá desde su famosa empanada a conservas gourmet. «Hai que adaptarse e seguir activos», afirma. 

«Baixou moito a facturación, pero nós optamos por traballar»

En O Rei do Bocadillo (Rosalía de Castro, 23) no han dejado de trabajar pese al estado de alarma. Hasta este momento enviando a domicilio y ahora también entregando pedidos en el propio local. «Cando empezou todo isto había moito medo e tiven que pensalo, pero decidín seguir aberto. Baixou moito a facturación, nun 80 % máis ou menos, pero nós optamos por traballar», explica. Con la nueva modalidad espera recuperar el otro pilar de su negocio: los pollos asados. Eso sí, aún no abrirá la cafetería. «Co 30 % de aforo non da», advierte.

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