La Navidad es invencible

Xurxo Melchor
Xurxo Melchor ENTRE LÍNEAS

SANTIAGO

A la Navidad quisieron apagarla gobiernos como el de Compostela Aberta en Santiago. Convertirla en un Carnaval en Madrid o descarnarla en Barcelona arrancándole su auténtico significado. Todos han fracasado porque la Navidad es invencible. Ha soportado todo tipo de agresiones y sigue siendo la fiesta más importante de las que se celebran en este planeta. Y, sí, es una fiesta religiosa. Porque lo que se conmemora es que hace más de dos mil años, en la ciudad de Belén, en lo que entonces era Judea, nació un hombre al que llamaron Jesús y que para muchos fue el Mesías. El Dios hecho hombre y muerto en la cruz por nuestros pecados. Crea cada uno lo que quiera creer, lo cierto es que es tal la trascendencia histórica de Cristo que hoy en día hasta quienes no creen en él se sientan a la mesa en familia para celebrar su nacimiento, para conmemorar la Navidad. Y también su mensaje, la palabra revolucionaria que quebró a los poderes de su tiempo, ha impregnado todas las ideologías que defienden al hombre, su libertad y valores como la igualdad, la solidaridad o la justicia. La Navidad puede con todo y es capaz de hacer posible todo. Como que cristianos, ateos y fieles de otras religiones celebren juntos el nacimiento de Jesús. Pero sin que para ello los que viven la fiesta como algo más que una sucesión de comidas y cenas, montañas de dulces y ríos de alcohol, tengan que renunciar a la esencia del evento. La fiesta es cristiana, pero todo el mundo está invitado siempre que respeten la verdad del festejo y no quieran llenarlo, por ejemplo, de belenes sin la Virgen, San José y el niño.