Los últimos de las Rúas


No todos los cierres de establecimientos comerciales de calles tan emblemáticas como las Rúas do Vilar o Nova alcanzan el simbolismo que rodea al de Bazar de Villar o de otros comercios históricos, incluso centenarios, que pronto le seguirán los pasos. Villar formaba parte de la vida de los compostelanos cuando era bazar y cuando era juguetería -¿quién no acudía allí a dejarse aconsejar para encargar a los Magos unos jueguetes adecuados para los pequeños de la casa?-. También formó parte de la efímera vida de paso de los turistas, atraídos por la réplica exacta del botafumeiro y, finalmente, por una de las dos tiendas, subida al implacable carro de los souvenirs. Sirva el cierre de Bazar de Villar (no confundir con el cierre de Manolo Villar y familia como jugueteros, que todo el mundo en Santiago y comarca sabe que lidera el sector con sus tiendas de Juguettos) como un toque de atención, uno más, sobre la crisis del comercio minorista, tanto el del Santiago nuevo como el del histórico, y la necesidad de apoyarlo sin más demora, porque sin él no hay ciudad y cada día que pasa se muere un poco más, y con él la ciudad. Preocupante es que casi el 25 % de los bajos de la Rúa do Vilar estén ahora mismo cerrados, pero mucho más lo es la certeza de que la inmensa mayoría de los negocios que en ellos se instalarán serán reclamos para los turistas. El acuerdo del último pleno del Concello para, por iniciativa del PP, crear una comisión que estudie la puesta en marcha de medidas fiscales que beneficien al comercio minorista es un buen primer paso que debe dar resultados muy pronto, sin partidismos.

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