«Queres innovar de verdade? Baixa a ratio de alumnos»

Profesores de centros públicos con experiencia en innovación demandan aulas menos saturadas y apoyo social y familiar


Ferrol

 El primer día de clase de biología Xacobo de Toro tuvo un déjà vu. Se vio a sí mismo en el lugar de sus alumnos, a su misma edad, aguantando el rollo de las amebas y los protozoos, así que les pidió que imaginaran, echó mano del pobre equipo audiovisual del aula y del que llevó de casa y ya no paró. Doce años después, su trabajo en el IES Urbano Lugrís de Malpica alumbró el Xeoclip, un canal de Youtube sobre geología y paisaje con vídeos realizados junto a su compañera Rocío Romar que apenas duran tres minutos y dan para un trimestre de clase. También desarrollaron un arenero con técnicas de realidad aumentada e impresión 3D, y un tutorial de Youtubeiras titulado Seis pasos para falar malpicán que nació del «ti es do monte e falas como os do monte» y acabó con los chavales prendados de la riqueza inmensa de la gheada.

«A innovación non radica na tecnoloxía senón na aprendizaxe contextualizada», explica De Toro, que llevó sus proyectos a Tesalónica y Bruselas. «Innovar é enganchar o interese dos nenos para facer cousas. Cando as aulas son participativas xorden dinámicas colaborativas», anota el profesor. Y en ese contacto estrecho se encuentra el corazón de la escuela. «Nós non queremos traballar menos, queremos tempo para atender aos nenos, miralos aos ollos e que eles se sintan en confianza para preguntar. Eu non podo atender a 33 rapaces, algúns con TDA, TDH, Asperger, altas capacidades, dislexia, problemas na casa… Iso é o máis discriminatorio. Queres innovar de verdade? Baixa a ratio. Dáme 25 alumnos. Con lapis e papel abonda».

Ángeles Balseiro, directora del innovador instituto María Casares de Oleiros, comparte la queja: «Es una utopía innovar con 30 alumnos, unos brillantes y otros sin la más mínima destreza en cálculo matemático o lectoescritura». Balseiro apela al papel de la sociedad. «Para muchas familias somos el enemigo y cuando nos apoyan se nota mucho. Otras veces se implican pero mal, sobreprotegiéndolos. Se nos cuestiona, nos piden la referencia legal... Hay que dejar que los niños gestionen sus problemas. Hay niños muy débiles». De Toro opone la realidad del profesor: «Se non te complicas a vida, fas un montón de horas; se te complicas a vida, andas sempre con falta de sono, pero dáche igual».

«En la adolescencia las niñas se alejan de la ciencia y el deporte por patrones sociales»

No hay quejas materiales, dice Ángeles Balseiro. No porque el instituto que dirige se encuentre en el municipio con la renta más alta de Galicia. El centro se abrió hace 27 años y aprovechó un adelanto de la Logse que permitió implantar desde el principio un ciclo de FP, que de algún modo fue germen de todo lo que pasó después y de la buena dotación tecnológica de la que dispone para sus cerca de 650 alumnos y los tres bachilleratos que imparte.

 Del María Casares nació esta primavera una iniciativa que desafió a los chavales a estar al menos 48 horas hablando gallego: el 30 % aceptaron el convite. El instituto tiene club de ciencia y club de letras, sesiones de zumba o baloncesto en el recreo, y el año pasado recibieron autorización para impartir el bachillerato de excelencia Stembach, que ofrecen 31 centros de Galicia. La primera promoción está en segundo. «Nos está reportando muchas alegrías, nos han dado un premio por un proyecto de simulador de acelerador de partículas, con 500 euros para ponerlo en marcha». El Stembach, un programa puente entre bachillerato y universidad, está tutorizado por profesores universitarios, con una materia extracurricular (Introducción al trabajo científico I y II), y se cierra con - un trabajo escrito que el alumno debe defender ante un tribunal. «No son brillantes, a veces las mejores notas no dan los mejores científicos, son niños inquietos, curiosos, con ganas de saber». ¿Y las niñas? «En secundaria son las mejores, igual de inteligentes, pero más constantes, más sacrificadas, ordenadas. Se separan de la ciencia y del deporte -apunta Balseiro- y creo que es por patrones sociales de los que no son conscientes y de los que nos está costando mucho desprendernos. Pero los peldaños están puestos».

«A razón de ser da escola non é transmitir contidos: formamos persoas para a vida»

Fene, quilómetro cero do desmantelamiento industrial en Galicia, «aquí a crise foi aguda», contextualiza Lorena Pita, directora dun centro de infantil e primaria de 51 pequenos que vén de recibir un premio polo seu esforzo na formación de mestres. «Os Casais é un equipo, e maioritariamente feminino. Pensamos que a razón de ser da escola non é ser transmisora de contidos. Formamos persoas e as formamos para a vida», explica a directora antes de facer reconto dos programas de formación nos que se meteron para facer posible ese formento de «cidadáns responsables, autónomos e críticos». Cursos de aprendizaxe cooperativo, ferramentas TIC, robótica, aprendizaxe por proxectos, observación docente, bibliotecas, dous anos co proxecto Combas do ministerio.

 Daí veñen, subliña a directora, os premios ao plurilingüismo, ao programa de Titoría entre iguais para a prevención da violencia e o acoso escolar, a robótica na aulas ou o modelo SEM que trata de desenvolver as fortalezas de cada neno e promove o erro, non como fracaso, senón como oportunidade para aprender. As ansias de innovación no colexio de Maniños explican as viaxes Erasmus para coñecer como traballan en Finlandia, Cardiff ou Polonia, a radio na bibliotecas, os soportes tecnolóxicos e dixitais de Abalar e Edixgal, o Voluntariado Miúdo, o programa europeo Etwinning, a semana STEM, a English Week ou o Proxecto Piteas, que lles achega ao centro expertos-mentores. «Estamos aprendendo cada día a deixar que os nenos tomen decisións... A innovación vai da man do traballo en equipo, das familias, fundamentais da nosa escola, por iso temos escola de nais e pais [bota de menos aos pais], dos alumnos e do gran capital humano do ensino público».

«La sociedad tiene que repensar qué quiere que sepan los niños»

Defensora de la escuela rural, gran innovadora y con ratios bajas, hace diez años María Salgado creó en el colegio de Sigüeiro, junto a su compañera Pilar Rivas, un taller de matemáticas realistas para alumnos de 4.º de primaria que busca situaciones problemáticas en el entorno real y otro de cocina para niños de infantil, que se publica en el blog eucocinoticocinas.blogspot.com, y en el que los niños pelan, pican, mezclan, baten, prueban, pesan, miden, comparan, registran y aprenden, investigando, conocimientos y competencias desatendidas en el plan de estudios. «Infantil sigue teniendo un carácter asistencial claro. Las competencias aparecen en un anexo del currículo», explica Salgado, que añade otro factor en contra: «De infantil y primaria todo el mundo sabe, quien más quien menos te cuestiona por algo». Por eso el apoyo de la dirección y de las familias en su caso fue definitivo. Y porque «leer no es identificar palabras, leer es comprender», y redactar con comprensión no es lo mismo que copiar, y por mucho que el niño levante tres dedos no conocerá el número hasta saber que el 3 contiene el 2 y el 1, dice. «Los cuadernos Rubio siguen triunfando en las casas para entrenar mecánicamente la caligrafía y para que tengan una letra preciosa. Pero luego no sabemos interpretar la factura de la luz ni un gráfico sobre las elecciones en el periódico. La sociedad nos pide contenidos, pero tiene que repensar qué quiere que los niños sepan. ¿La tabla de multiplicar de memoria? La innovación vendrá de esa transformación», concluye.

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