Esos detalles


Quienes vivimos de contar la actualidad convivimos con la fama de ser portores de malas noticias. Y es, casi siempre, cierto. No porque el mundo no esté lleno de acontecimientos felices, sino porque, generalmente, esas satisfacciones forman parte de la esfera privada y no suelen, salvo excepciones, incluirse en lo que se entiende por interés público. De interés público se califica un suceso en el que fallecen varias personas y no las felices casualidades que evitan una tragedia. Los pequeños detalles que alegran el día a un niño, que arrancan una sonrisa a un abuelo o que finalizan en un abrazo, suelen formar parte de la esfera privada, no del ámbito en el que se mueven los medios de comunicación. Pero también muchas tragedias son privadas. Que a un menor le diagnostiquen un cáncer o que un pequeño tenga que pasar por el quirófano no es de interés general, y sin embargo, para ellos y para sus familias, esa vuelca de tuerca en sus vidas es mucho más trascendental que el desplome de la Bolsa o el desafío independentista de un rincón del mapa. Por eso resulta tan gratificante poder leer en la prensa noticias como la publicada el pasado 20 de diciembre, cuando el CHUS anunció la incorporación de dos coches eléctricos de juguete donados por El Corte Inglés al área de pediatría para trasladar en ellos a los pequeños que se enfrentan a ese duro trámite de pasar por el quirófano. Recorrer los pasillos de un hospital postrado en una camilla o hacer el trayecto conduciendo un llamativo bólido puede cambiar para siempre la percepción que a ese pequeño le quede de tan dura experiencia. Conforta comprobar que el sueño que imaginó Benigni en La vida es bella puede hacerse realidad. Y conforta publicarlo.

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