Los forenses desbaratan la versión del acusado de acuchillar a un joven

Xurxo Melchor
xurxo melchor SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

PACO RODRÍGUEZ

Ven «muy poco probable» que la víctima se clavase el cuchillo en un forcejeo

09 may 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

El acusado de acuchillar mortalmente a un joven en la madrugada del 4 de julio del 2016 en el rellano de un edificio de la calle Negreira de Santiago, en Pontepedriña, está más cerca de una condena -la Fiscalía le pide catorce años de prisión por intento de asesinato- que de la absolución en la que insiste su defensa. Fernando N. P., de 45 años de edad, aseguró al tribunal que él no agredió al chico, sino que fue el propio Alberto R. A. el que le amenazó con un cuchillo para reclamarle una deuda de 40 euros -ambos eran toxicómanos- y que en el forcejeo que se produjo se «pudo pinchar» y causarse las lesiones.

La explicación casaba poco con el hecho indubitado de que Alberto sufrió una puñalada en la parte posterior del muslo izquierdo y otra en el costado derecho que le afectó al pulmón y al corazón, además de otras lesiones de defensa, pero esa versión quedó desbaratada tras la declaración en calidad de peritos de los forenses del Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga).

Los médicos señalaron que las lesiones son compatibles con la versión de los hechos de la víctima y «muy poco probable» en el caso de la del acusado. Corroboraron que las heridas fueron mortales y que Alberto tuvo «mucha suerte» de salir con vida. También que la cuchillada en el muslo casa con un ataque por detrás, como sostiene el joven y la Fiscalía, y que conllevaría la posibilidad de imputarle el asesinato en grado de tentativa a Fernando.

Otros elementos de los análisis forenses que no benefician al acusado es que su ADN apareció solo en la empuñadura del enorme cuchillo de monte de 37 centímetros -23 de hoja- que se usó en el ataque, mientras que en la hoja solo había el de la víctima.

Así las cosas, la fiscala concluye que Fernando N. P. tuvo la «voluntad de matar» a Alberto R. A. porque usó un cuchillo de grandes dimensiones, le acometió en tres ocasiones causándole heridas muy graves, así como por el hecho de que le atacase cuando el joven se dio la vuelta y se había colocado los cascos para escuchar música. Además, no estima probado que actuase bajo los efectos de las drogas.