Gallegos

Susana Luaña Louzao
Susana Luaña EL MIRADOR

SANTIAGO

La lista es larga. Empezando por Pablo Iglesias (Posse, el verdadero), siguiendo por Francisco Franco (Bahamonde, el único por fortuna) y continuando por Montero Ríos, Pío Cabanillas, Manuel Fraga y Mariano Rajoy, entre otros muchos, son multitud los gallegos que triunfaron en la política fuera de sus feudos. Es verdad que si hacemos la cuenta en otras comunidades la relación puede ser más numerosa, pero nunca tan extensa en el tiempo dado que uno de ellos estuvo cuarenta largos y oscuros años en el poder. Los hay en otras muchas facetas (léase Julio Iglesias, y no lo alarguemos más), pero los políticos gallegos son un buen ejemplo de la tendencia migratoria de los hijos de Breogán. Si todos los gallegos que pacieron por otras tierras regresaran, o si se hubiesen quedado y hubiesen procreado en el terruño, no cabríamos en los casi 30.000 kilómetros cuadrados de la comunidad. Pero la historia es la que es, por eso no parece mala la idea de la Xunta de seducir a los emigrados para que retornen y pongan su granito de arena en la difícil solución del mayor problema de Galicia, el de la demografía. Parece ser que el presidente Feijoo se involucrará personalmente en el proyecto y que allí donde vaya invitará a los gallegos a hacer el camino inverso a la morriña. No sé si el programa incluye el retorno de ese gallego en la Luna que todavía no se enteró de que hace décadas que se agotó la movida que alumbró el tema de Zapato Veloz. Claro, que hay que predicar con el ejemplo, y no casa bien con el plan ese no confesado empeño de Núñez Feijoo de abrazar a la Cibeles imitando a los ilustres que encabezan la columna.