Relaciones laborales a ritmo de jaque

David Gómez roza el título de maestro FIDE al tiempo que completa estudios en Santiago


ourense / la voz

David Gómez Diéguez (Ourense, 1995) era un escolar de cinco años en Carmelitas cuando se detuvo ante su primer tablero de ajedrez. Hoy en día, ya con veintidós, está a un paso de conquistar la titulación de Maestro FIDE, que se otorga con 2.300 puntos del baremo establecido por la federación internacional. En la actualidad dispone de 2.250.

«Mi padre fue el que me enseñó a mover las fichas, pero cuando empecé a jugar fue con Elías González, al que encontré en el colegio y después continué con él en el Xadrez Ourense. Iba de deporte en deporte y no me convencía ninguno. Pero con el ajedrez encontré interesante el proceso. Te concentras, piensas y si juegas bien, ganas. En el fútbol, por ejemplo, si el Guadalajara B se enfrenta al Madrid, aunque lo haga bien, lo más seguro es que pierda», razona.

David también tuvo un espejo cercano en la eclosión del joven Gran Maestro Iván Salgado: «Llamaba la atención desde pequeño. A mí me lleva solo cuatro años y él ya era una gran promesa en el Marcote cuando comencé a competir. Era visto que alcanzaría ese nivel y, durante mi formación, he podido estudiar alguna de sus partidas con el resto de los compañeros».

En el mundillo del ajedrez ourensano también ha ganado relevancia en los últimos tiempos otro Gómez Diéguez. Adrián es el hermano menor de David y comparte la pasión familiar por el deporte ciencia: «Le llevo tres años y medio y la verdad es que hemos jugado muchas partidas. Destacaría lo competitivo que es, porque nunca se rinde. Es capaz de seguir adelante en situaciones que otros darían por perdidas».

Desde que se marchó a estudiar a Santiago, el ajedrecista ourensano se enfrentó a la disyuntiva sobre la forma en la que podía compaginar sus estudios y el ajedrez: «Completé dos cursos de Química. Era lo que me más me gustaba y aún hoy cuando oigo hablar sobre el tema, me tira. Pero en un momento dado, pensé que también quería dedicarme más en serio a mi deporte y opté por cambiar a Relaciones Laborales y Recursos Humanos».

El esfuerzo es notable para sacar adelante sus dos objetivos y, de hecho, David admite que le dedica a sus entrenamientos una seis horas y media diarias, a menos que cambie su planificación en etapas puntuales como las de los exámenes. Además, el paso adelante sobre el tablero arlequinado llevó al ourensano a elegir como entrenador al joven Maestro Internacional luso Jorge Viterbo: «Nos conocimos en el club. Solo es un año mayor que yo y hemos tenido siempre buena sintonía. Ahora reside en Amsterdam, así que nos comunicamos por Skype. Estoy muy contento desde que trabajo con él y he notado mucha mejoría».

Y es que Gómez es uno de los puntales del plantel de Xadrez Ourense, decidido a luchar por el cetro gallego de División de Honor que se les escapó el pasado año por medio punto. Esta vez, además, con el aliciente de poder contar en un eventual campeonato de España con el refuerzo de Salgado: «Es una de las grandes ilusiones que tengo este año, poder participar en un certamen nacional, al lado de Iván y con mi hermano, sería un sueño».

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